lunes, 22 de diciembre de 2014

Zonas Neutras

Como dice María, la idea de las zonas neutras es interesante y la ambigüedad con que son definidas permiten que juguemos con ellas. Porque la clave es la inmunidad, el anonimato, no ser herido, no ser percibido (1).

En la novela se señalan tres zonas neutras: las calles Argentine, Saigon y Chalgrin; las calles desiertas antes de L'Arsenal; y “la glorieta de Cambrone y el barrio entre Ségur y Dupleix, todas esas calles que iban a dar a las pasarelas del metro elevado”. Bueno, y la “frontera” que parte el cementerio en dos, la de la foto en blanco y negro. Las señalo en este mapa.

Creo que son "sus" zonas neutras porque uno se refugia en una de estas zonas para escapar de algo, para empezar una nueva vida. En París son más fáciles de identificar porque está lleno de singularidades, y así se pueden definir por exclusión. No van a ser las señoriales del XVI, los grandes bulevares, la isla de San Luis o de la Cité, el Marais, etc. etc., quedan lugares más desangelados, pero no tanto como para poder caracterizarlos como barrios obreros o artesanos, se me ocurren Belleville, Saint-Ouen. Creo que las zonas neutras son anodinas, pero ¿para quién? Si Louki nace en Montmartre y quiere escapar de allí, se va a Neuilly, que es lo opuesto, pero cuando escapa de Neuilly se va a Odeón, aunque en compañía de Roland no le importa acercarse a Neuilly, y cuando quieren una nueva vida van al otro extremo y llegan hasta República.

Quizá Roland habría dicho que nuestra calle, rue Saint-Saëns, estaba en una zona neutra, daba al metro elevado, pero no lo fue para nosotros. Quizá si se busca escapar de algo se intenta ir lejos o donde menos te conozcan. Lo que puede que le añada valor a la zona neutra es que por ella solo pasen los vecinos y así sea más difícil que te reconozcan.

En Santander es imposible escapar, esconderse y, como en lo arquitectónico no destaca, es más difícil elegir ─quizá las travesías que dan a Canalejas─. Esta mañana hice estas fotos:



La segunda podría cumplir también los requisitos de la novela, pero para mi historia es todo lo contrario, pocas calles son más importantes ─mi querida maestra de primaria, doña María─. Cada uno de vosotros podría separar así sus zonas. Y la siguiente la hice hace unos días con la idea de fotografiar (sin retocar, directamente en blanco y negro, a la antigua) lugares que puedan despertar emociones.


Conoceréis Wakefield, de Hawthorne, según Borges "acaso uno de los mejores relatos de la literatura". Para ocultarse no hace falta irse muy lejos, a una zona neutra. Aunque parezca mentira, lo que sigue no es un resumen sino el comienzo del relato. Incluso ante un tema tan sorprendente, no es lo que más importa. El relato tiene 10 páginas.

"Recuerdo una historia que apareció en cierta revista o periódico viejo contada como verdadera y que trataba de un hombre —llamémosle Wakefield— que desapareció de la vida de su mujer durante un largo periodo de tiempo. El hecho expuesto de esta forma resumida no es demasiado infrecuente, así como tampoco debe ser condenado —sin un adecuado juicio sobre las circunstancias— por desvergonzado o disparatado. De cualquier modo, éste, aunque se encuentra lejos, es el más extraño de entre los de delincuencia marital de que se tiene noticia. Y más aún: se trata de la extravagancia más notable de todas las que se pueden encontrar en la lista de los despropósitos humanos.
     La pareja conyugal vivía en Londres. El hombre, con el pretexto de que se marchaba de viaje, alquiló habitaciones en la calle colindante con la de su propia casa y allí, sin que su mujer o sus amigos lo supieran y sin la más mínima sombra de razón para tal autodestierro, vivió durante más de veinte años. Durante todo ese tiempo vigiló su casa día a día y a la abandonada señora Wakefield con frecuencia. Y después de tan gran laguna en su felicidad matrimonial —cuando su muerte fue estimada como cierta, su patrimonio saldado, su nombre licenciado de la memoria y su esposa llevaba ya tanto y tanto tiempo resignada a su viudez otoñal— entró por la puerta una tarde, tranquilamente, como si sólo hubiera estado ausente un día, y se convirtió en un amante esposo hasta su muerte."

NOTA
1.  Gran digresión, pero no puedo resistirme: de Borges, mi primer maestro literario (respuesta a Vane) aprendí en uno de sus cuentos más perfectos (Tlön, Uqbar, Orbis Tertius) la existencia de un tal obispo Berkeley, filósofo cuya enseñanza puede resumirse en la frase "Esse est percipi" (Ser es ser percibido). La Física Cuántica parece darle la razón: Incertidumbre de Heisenberg, Gato de Schrödinger







2 comentarios:

  1. Me pongo a escribir y se me olvidan tantas cosas. Un sitio que les gustaba a las niñas ─qué raro que no lo señale Modiano─ muy cerca del cementerio es este:

    http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/f/f7/Paris_passage_d'enfer_nuit.JPG/1024px-Paris_passage_d'enfer_nuit.JPG

    Se llama Passage d'Enfer. (Y muy cerca están las Catacumbas de París.)

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  2. Como aficionada y enamorada de la fotografía, pienso que la fotografía número dos se ha alejado de lo que podría considerarse una zona neutra desde el momento en el que la has enfocado. La regla de los tercios te delata, Jesús (para quienes no la conozcan –cosa que dudo- os dejo un enlace http://www.dzoom.org.es/regla-de-los-tercios/). Bajo mi punto de vista, la luz, el color de las casas, el fondo de la calle y la humedad en los muros hacen que el adjetivo anodino no ensamble con lo que nos has presentado. Sin duda, la mano del fotógrafo ha dejado impresa su huella.
    Por otro lado, la selección de todas estas fotos, me ha hecho pensar cuáles serían para mí “zonas neutras”. Creo que mi concepto de zona neutra está muy alejado del de Modiano. Quizá los sitios donde busco pasar desapercibida son los más concurridos, aquellos donde no importa quién seas porque tan solo eres uno más. En el libro que me regalasteis (El cielo sobre Lima) los protagonistas juegan a crear personajes mientras observan a las personas desde su atea. Algunos solo consiguen alcanzar la categoría de personajes secundarios aunque convivan en un mismo espacio. Esto me ha permitido reflexionar sobre si el concepto de zona neutra varíe según la experiencia individual de cada persona/personaje y no del espacio en sí mismo. ¿Qué opinan ustedes?

    P.D. Tengo pendiente colgar alguna foto de mis zonas neutras…

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