Perdonadme el regodeo, pero he vivido 6 años en París, (quizá sea lo más envidiable de mí ─me salía enDIABLE, jeje─) y, repito, aunque ahora sea un blog público, sólo lo leen 6 amigos, así que...
Unas fotos, siempre elegidas para dar la impresión que quiero, de unos pocos sitios de los últimos capítulos, relacionados con la historia de "compañía" de Louki, pero muy cercanos a mí también.
El primer recorrido lo hacen andando hasta Bir-Hakeim. El puente de Bir-Hakeim, nuestro metro, para hacer tantas veces dos trayectos, al Liceo con exacto recorrido al de ellos, línea 6 hasta Étoile y transbordo a línea 1 hasta Sablons. Y otro parecido para llevar a Elisa al Colegio de la rue de la Pompe.
L'allé des Cygnes, una isla larga y estrecha en medio del Sena, que comienza en el centro del puente y llega hasta una pequeña réplica de la Estatua de la Libertad frente al Pont Mirabeau. (Sous le pont Mirabeau coule la Seine/ Et nos amours/ Faut-il qu'il m'en souvienne/ La joie venait toujours après la peine)
El segundo paseo les lleva desde el hotel de Roland (rue Argentine) hasta el hotel en donde sueñan con sus vidas juntos. Bajan por los Campos Elíseos, y se detienen en Palais Royal, uno de los sitios más agradables de París y no demasiado conocido.
Y entre otros lugares que menciona la novela, voy a terminar con esta calle que da a dos muros que parten en forma asimétrica al cementerio de Montparnasse, y por donde iba Louki a su hotel de la calle Cels, donde termina la novela. "Ça y est. Laisse-toi aller."
Este mapa (deteneos un rato en él, es el primero que hago) señala lugares y paseos. Espero que os haya gustado la novela que empezamos a comentar mañana (espero...).
(Compagnons des mauvais jours je vous souhaite une bonne nuit et je m'en vais)
[Habrá que ir a París, Vane, el niño tiene que conocerlo pronto.]
¡Cómo me gustan estas entradas, Jesús! Cuánto te las agradezco y cuánto voy a disfrutar saboreándolas. Tanto como me gusta la segunda lectura, reposada, del libro.No leí el de Duras, tendré que añadirlo a mi lista.
ResponderEliminarLlevo un buen rato disfrutando de tu mapa, Jesús (Sin palabras ¿Qué no sabes hacer?) No hago más que darle vueltas a la idea de las zonas neutras. "Tierras de nadie donde estaba uno en las lindes de todo, en tránsito, o incluso en suspenso. Podía disfrutar allí de cierta inmunidad"Y me hago la misma pregunta que se hace Roland ¿Por qué no se quedaron allí? Misterio.
ResponderEliminarLa música de la primera canción me envuelve mientras pienso ¿existirán esas zonas neutras en todas las ciudades o es sólo París quién esconde el anonimato tras la belleza?
Y la desazón no me abandona cuando pincho en la glorieta de Cambronne y aparece una calle cortada frente a un enorme puente en construcción. "Se lo ha tragado para siempre la materia oscura"