jueves, 4 de diciembre de 2014

Lugares 3

Modiano es meticuloso señalando lugares, y en este libro nos hace visitar muchas zonas distintas de París. Hemos estado en el Barrio Latino, en Neuilly, y ahora vamos a uno de los lugares más visitados, al norte, Montmartre y Pigalle, aunque (como suele suceder en toda ciudad turística, sólo unos puntos concretos son masivamente ocupados, y calles adyacentes están vacías). Una zona sobre todo famosa por el Sacré-Coeur (de dudoso valor) y por los neones rojos que anuncian stripteases de clase media. Generalizando, hemos pasado de la bohemia a la clase alta y ahora a la media-baja.

En este mapa pueden verse lugares importantes en la vida de nuestra querida Louki: la Avenue Rachel (un nombre curioso para una callecita), que da al cementerio de Montmartre (no confundir con el de Montparnasse del que hablamos en otra entrada, ─por cierto que ambos tan cerca de su vida─); Clichy (un recuerdo para Henry Miller); Blanche (blanca quizá por la harina de los molinos); el Moulin Rouge, tan famoso aún hoy, y al que cuando yo era joven era obligado ir (también al Lido en los Campos Elíseos) si querías ver mujeres diciendo que ibas a ver un musical. El que más me gustó no fue ninguno de los dos, sino el Crazy Horse.


Siempre ─con qué sencillez decimos siempre, y no sólo por la corta vida sino por lo poco que recordamos; se nos olvida que quizá ese gusto, esa afición sea reciente─ me han gustado los cementerios. No creo que sea morboso sino estético sentimental. Los marinos de Sète y Niembro, los de pequeñas aldeas de Bretaña y Trás-os-Montes, o donde están enterradas personas que me interesan. (Esta página os puede interesar ─y el libro de Cees Nooteboom).

En el de Montmartre, el menos conocido de los tres grandes de París, están Stendhal, Truffaut, Heine, Dumas hijo (y la dama de las camelias, luego Traviata).

No me resisto a una frase, una razón nunca oída:
J'avais toujours rêvé d'être étudiante, 
à cause du mot que je trouvais élegant. 
(Siempre había soñado con ser estudiante, 
porque me parecía una palabra elegante.)

4 comentarios:

  1. ¡Qué bien nos está viniendo el intenso trabajo que estás llevando a cabo, Jesús! En otras obras quizá no sea tan relevante la ubicación espacial, al ser el lugar un mero marco para la acción. Sin embargo aquí cobra sentido al hacer presentes a personas que estuvieron ahí, en ese mismo lugar, pero en otro tiempo. Muchas gracias por ampliar el significado de la obra.
    Y no contento sólo con eso, nos “dejas caer” un tema que también me interesa: los cementerios. Curiosísima la página que nos presentas, que me ha recordado a Nieves Concostrina, colaboradora habitual en el programa de Radio Nacional, “No es un día cualquiera”, del que somos fieles asiduas algunas de las participantes de este blog. Sus historias de muertos famosos, su concurso de pepitafios son sabrosa compañía los fines de semana. Os paso el enlace de su página (http://www.nievesconcostrina.es/libros.php)
    Volviendo a los cementerios, yo no voy buscándolos (aunque haya una Ruta de Cementerios entre los cuales está el nuestro de Ciriego: http://cemeteriesroute.eu/cemeteries.aspx) Es más, no quiero estar en uno de ellos cuando me vaya de este mundo. Pero sí me atraen, lo reconozco, sobre todo por las historias que brotan por doquier.
    De entre todos recuerdo especialmente los cementerios noruegos. Son jardines, en muchos casos incluso con bancos donde puedes sentarte a leer tranquilamente mientras la gente pasea o corre. Reconozco que yo estuve en verano y la paz que irradiaban era impresionante. Quizá ahora con el frío no tenga el mismo encanto...o sí.


















    ResponderEliminar
  2. Sorry! No he sido capaz de pegar las imágenes que había seleccionado. Competencia informática ¡Ja!

    ResponderEliminar
  3. Coincido con María en que los espacios cobran especial relevancia. Lo cierto es que me he visto perdido entre la marabunta de lugares por los que Modiano nos hace pasar. No he podido evitar "soñar" con la posibilidad de recorrerlos a pie siguiendo el rastro de Louki . Y en cuanto al tema de los cementerios, tengo que deciros que nunca habían sido santo de mi devoción hasta que visité La Recoleta. Busqué cada sepulcro cual María Magdalena y sentí el Tempus Fugit más allá de los poemas. ¡Y solo tuve que ir a Argentina! Ya veis, igual tengo que hacer otro viaje de novios para sentir estes coses.

    ResponderEliminar
  4. Me declaro adicta. Desde que, de pequeña, me daba miedo pasar al pie de la tapia del cementerio o ir con mi madre por Todos los Santos a limpiar no sé qué tumba, tienen algún atractivo para mí.Como los mercados de abastos.Cuando conozco un lugar nuevo me gusta visitar tanto el mercado como el cementerio.Con qué alimentamos nuestra vida y cómo tratamos la muerte de nuestra gente son dos indicadores de quiénes somos. Hay otros, sí, pero creo que estos dos son muy ilustrativos. Luego está la parte mitómana: ya os contaré cómo llegué al Espino, ante Leonor y el olmo viejo.

    ResponderEliminar