Guy Debord lo fue para algunos, al menos para sus contemporáneos que vivían en París. (Murió hace exactamente 20 años, enfermo y voluntariamente, y un compañero me habló entonces de él, porque lo había conocido y admirado. Debió ser estimulante frecuentarle. "Debord ha muerto, el Che también, ¿qué nos queda?") Se sabe de su libro más famoso, La sociedad del espectáculo, aunque Modiano declara que le interesa más su vida que su obra. El epígrafe (del que sale el título del libro) lo señala como parte de esa generación joven en los 60, y al tiempo lo traspone al Guy de Vere, maestro de Louki (y Roland), a la que recomienda lecturas curiosas: Horizontes perdidos, que sí es una de esas películas de aventuras que no se olvidan, al menos la llegada a Shangri-La ─esa hermosa idea de un posible paraíso en la Tierra─ y otros libros más raros aun (de sapiencia mística).
Pero fue al principio cuando encontré un libro desconocido por completo (aún ahora, buscándolo, no sé bien a cuál de ellos se refiere), Les Barricades mystérieuses. Lo señala junto a las Iluminaciones de Rimbaud y Los Cantos de Maldoror del Conde de Lautréamont como uno de los libros-etiqueta que llevan los jóvenes progres al Condé. Y pensé que sería un juego de Modiano, queriendo engañar al lector, mezclando dos grandes libros 'malditos' con una pieza para clavecín de Couperin, muy querida por mí, porque me pone de buen humor con ese repetido refrán que parece que se para y vuelve a comenzar y podría seguir sin límite.
AÑADIDOS.
Modiano n'a pas connu Guy Debord, sinon par ricochet : «Quand j'avais huit ou neuf ans, il y avait une fille dans mon immeuble, une étudiante aux Beaux-Arts américaine, qui me gardait et m'amenait dans des cafés du quartier, à Saint-Germain-des-Prés. Elle avait deux amis, Patrick et Henri. A vingt ans, Debord les avait fréquentés. Je les écoutais parler de lui. Je l'ai lu assez tardivement, et seulement ses textes autobiographiques, comme Panégyrique... Les textes politiques ne m'intéressent pas.»
Panégyrique : "Entre la rue du Four et la rue de Buci, où notre jeunesse s'est si complètement perdue (...) on pouvait sentir avec certitude que nous ne ferions jamais rien de mieux..."
La « sombre mélancolie » de Guy Debord.
CEMENTERIOS: Ambas fotos tienen más de 25 años, son bien distintos, Plainpalais, Cementerio de los Reyes, en Ginebra (Borges cerca de Calvino ─perdón por el atuendo─); y Glendalough, ruinas de un monasterio del siglo VI, rodeado por dos lagos, en el sur de Irlanda.



Si en alguna versión no funciona el audio (es difícil incluirlo) probad a descargarlo aquí:
ResponderEliminarhttps://sites.google.com/site/archivoskus/mp3/Couperin_Les%20Baricades%20misteireuses_Moroney.mp3?attredirects=0&d=1
¿No os parece que el significado de la palabra maestro se ha desvirtuado? Quizá mi falta de vocación autodidacta haga que busque Maestros que la suplan de alguna manera y no sea capaz de encontrarlos fácilmente pero...¿A quién considerais vuestros maestros? ¿Existen? ;)
ResponderEliminarLa palabra “maestro” siempre me ha gustado más que la que solemos utilizar muchos de los que compartimos este blog, profesor. Desde su etimología (“magis +stare: el que está parado más alto”, es decir, el que desde una posición de mayor conocimiento lo transmite a sus alumnos) hasta su generalización en la etapa infantil, donde el maestro o la maestra son las personas más importantes en la vida de los niños.
ResponderEliminar¿Cuáles son las características de un maestro? Conocimiento, amor y entusiasmo, diría yo sin dudar. Con matices en el orden y el tanto por ciento, dependiendo de la edad o el ámbito. Un maestro no se regodea en su saber, sino que lo ofrece, amorosamente, para provocar la curiosidad del alumno. Un maestro es aquel que consigue que el aprendiz no lo necesite. Ha sido una muleta, un “fortalecedor” de alas, sigiloso, tranquilo y paciente.
Yo he tenido, y tengo, muchos maestros. No os voy a aburrir con sus nombres, algunos de vosotros estáis entre ellos, pero todos me han estimulado a leer, a buscar y a pensar. Como Harold Bloom y su obra “El canon occidental”, que tengo subrayado y lleno de notas.
Son muy interesantes sus palabras del articulo que nos ha ofrecido Jesús, sobre todo las que hacen referencia a la memoria (¡Otra vez la memoria!) Y una declaración de principios sobre cómo deberían ser las clases de literatura, que comparto plenamente.
“Le digo a mis alumnos que se aíslen cuando un poema o un pasaje de prosa los encuentre o los enaltezca hasta el conocimiento, y lean en voz alta, canten hasta que lo posean, lo hagan suyo de memoria. Ese es el verdadero conocimiento en el campo de la literatura. La memoria es en verdad la madre de las musas”
Y, como contrapunto, las opiniones de Claudio Magris de su discurso en la FIS de Guadalajara
“Lo que da orden al mundo es la sintaxis, y las dos escrituras: la ético-política y la fantástica-narrativa-teatral tienen sintaxis completamente distintas.”
Releyendo las palabras de María y un comentario de Jesús (ahora mismo no recuerdo la entrada) me he percatado de vuestra "maestría" para ofrecer "amorosamente" y "provocar la curiosidad" de la alumna. Me apunto a Bloom y a Borges. Gracias chicos, seguiré buscando los míos propios para poder ofrecérselos a quien los necesite.
ResponderEliminarSomos deudores de nuestros maestros. Ellos, hombres y mujeres, nos ayudan a crecer...y viven en nosotros, sus discípulos, que los mantenemos vivos, contra el olvido, gracias a la palabra. No importa que no citemos sus nombres, que sean más jóvenes que nosotros o que hayan vivido hace cientos de años. Nuestro reconocimiento, además de un acto de justicia, lo es de protección: a ellos los protege contra el olvido y a nosotros contra la soberbia.Creo.
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