viernes, 26 de diciembre de 2014

Louki versus Jacqueline

Louki/Jacqueline

“No me llamaba Louki, sino Jacqueline”.

Siempre he pensado que lo que nombramos y cómo lo nombramos influye  de alguna manera en nuestra forma de ver el mundo. Las lenguas se constituyen como un modo de entender la realidad;  no son exclusivamente vehículos de comunicación,  sino instrumentos de transmisión de nuestras percepciones culturales.  Recuerdo que en un curso sobre feminismo y educación se nos planteaba la necesidad de nombrar a las chicas en las aulas porque lo que no se nombra no existe. Esta afirmación chocó frontalmente con mis principios de economía lingüística pero me hizo reflexionar profundamente sobre el tema.

Por eso, cuando los parroquianos del Le Condé “rebautizan” a Jacqueline (-se me hace raro referirme a ella así), no he podido dejar de pensar que ya se había producido en ella un cambio sustancial. ¿Qué diferencias hay entre Jacqueline y Louki? ¿Y que supone este cambio de nombre? Supongo que os habréis dado cuenta, pero Louki, recuerda al término  anglosajón “lucky” –que traduzco por afortunada– y, sin duda, supone un soplo aire fresco para la protagonista.

Extraigo dos citas.

“[…] A partir de ahora te llamarás Louki. Y según iba pasando el rato y todos la llamaban Louki, creo que sentía alivio por tener ese nombre nuevo […]”

¿Creía en serio que un nombre y una dirección bastarían, andando el tiempo para recuperar el hilo de una vida? ¿Y sobre todo que bastaría con un nombre que ni siquiera era el de verdad?


Personalmente, Louki me ha cautivado, pero nunca pensé en que escogiese ese fatal desenlace. ¿O quizá no lo escogió? Simplemente se dejó llevar. (“Ya está. Déjate ir”). Para ella el cambio de nombre no fue suficiente…


4 comentarios:

  1. Una curiosidad. Copiando las citas, releí las fechas que cuidadosamente iba anotando El Capitán y apareció una bastante importante para mí. "Louki. 28 de abril.14.00". La fecha de mi cumpleaños. ¿Qué estaría haciendo yo mientras Louki se encontraba en Le Conde? La imaginación vuela. ¿En que año exacto nos encontramos? ;)

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    1. Ay, Vanesa, esa pregunta, ¿dónde estabas?
      Estamos en 1964, más o menos.
      Estabas donde estaremos todos en 2094.
      Podemos reunirnos entonces 'En el café de la existencia perdida'.

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  2. Buaaaa, no sé qué he hecho con mi comentario... Toca reescribirlo.
    Muy bueno, Jesús, parece que te estoy oyendo :-D
    Quería deciros que aunque no me animé a la lectura, voy leyendo lo que llega de vosotros y me gusta.
    Totalmente de acuerdo con Vanesa sobre los maestros de este grupo, incluida tú: amor, inteligencia, sutileza, perspicacia, sabiduría... Todo un lujo.
    Yo también tomo nota :-)
    Besos a todos

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  3. Interesante reflexión, Vanesa. Además, la cuestión “nombres” me parece también relevante en la obra. Unos no tienen nombre, como el estudiante de Minas, otros lo ocultan cuando entran el café Condé, como Caisley, y otros nos lo ocultan en todo momento como Roland (“Resultaba práctico eso de Roland. Y, sobre todo, era tan francés… mi nombre de verdad era demasiado exótico”)
    Efectivamente, Jaqueline-Louki es el centro de la historia, incluso formalmente. Son cinco capítulos, el tercero es el narrado por ella, en los demás conocemos su presente como Louki y su pasado como Jaqueline. Pero yo no creo que el nombre nuevo cambiase en algo su conflicto interior, conflicto que no acabamos de entender del todo, tan sólo retazos deducidos de sus “agujeros negros en la memoria” (sin raíces, sin comunicación con su madre, con “malas” compañías, incluyendo consumo de sustancias, de las que le resulta difícil huir…) Conflicto, sin embargo, que no es capaz de solucionar, porque la huída es su estado ideal (y volvemos a recordar el “perdida” del título) Incorporo dos citas del final de su intervención
    “No era de verdad yo misma más que mientras escapaba. No tengo más recuerdos buenos que los de huída o evasión”
    “No tardaría en llegar al filo del precipicio y me arrojaría al vacío ¡Qué dicha flotar en el aire y saber por fin cómo es esa sensación de ingravidez que llevaba toda la vida buscando!
    ¿Ya estaba pensando en el suicidio?

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