Está visto que la
discreción dificulta que empecemos a comentar la obra ¡Ánimo, amigos, no seáis
tímidos!
Propongo un comienzo
¿Qué es lo que más os ha gustado de ella? Así, a partir de ahí, podemos empezar
a matizar y a discutir (obviamente en el buen sentido del término)
discutir.(Del lat. discutĕre, disipar,
resolver).
1. tr. Dicho de dos o más personas: Examinar atenta y
particularmente una materia.
A mí me ha resultado
muy sugerente el título, en primer lugar por la elipsis del verbo (no es la
acción lo más importante del contenido), en segundo, porque los lugares son
parte fundamental de la obra y, en tercero, por el adjetivo “perdida” que dota
al sustantivo de una pluralidad de matices muy interesantes. Me parece una
palabra clave en la obra.
Pero lo que más me ha
gustado ha sido la multiplicidad de narradores, desde el joven estudiante de
Minas hasta el enigmático “detective” Pierre Caisley. Todos ellos presentan
misterios propios, aunque su objetivo común sea entender/ encontrar/ recordar a Jaqueline- Louki, la “voz” central de la
obra, que influye en lugares y personas
a pesar de intentar pasar desapercibida.
¡Venga, no hace falta escribir mucho! Sólo lo primero que os sugiere el recuerdo del libro de Modiano.
¡Hola a todos! ¡Qué buen análisis has hecho María! A míi el titulo me pareció sugerente en su momento, pero no lo analicé en profundidad. Simplemente me gustó. Ahora lo veo de otra manera.
ResponderEliminarPersonalmente, me sorprendió la aparición de la propia Louki. No sé por qué, no pensé que iba a ser parte de su biografía. Creí que iba a conocerla solo a través de las palabras de otros y su primera intervención me dejó boquiabierta (creo que hasta solté alguna interjección jeje). El capítulo comienza con una oración ambigua: "Cuando tenía quince año, aparentaba diecinueve." Como lectora esperaba que algún nuevo personaje siguiera contándome la vida de Louki; sin embargo, surgió ella misma : "No me llamaba Louki, sino Jacqueline". Y a partir de aquí tuve la sensación de que me hablaba a mí. De que aquella adolescente "perdida" de quince años, buscaba que la escuchara. Quizá sea por deformación profesional chicos, pero la escucha me parece tan importante...
Así, se presenta Louki ante mí con una vocecilla que pide que la atienda. ¡Y vaya sí lo consigue!
Por cierto, feliz Navidad.
¿No os parece que un atractivo de la novela moderna (por decirlo de algún modo) son los títulos? Nada que objetar a los clásicos: el nombre y su adjetivo o un nombre propio rotundo, de mujer, a ser posible. Pero un complemento circunstancial (perdón por la tontería) que parece fuera de lugar, "en el café de la juventud perdida", o un pronombre con un buen complemento, "nosotras, que nos queremos tanto, son sabrosones, sugerentes, hacen que apetezca probar rápidamente la lectura. El riesgo se asume exactamente igual que con "Madame Bovary", pero no me negaréis que " A sus plantas rendido un león" no tiene gancho.
ResponderEliminarPor cierto, prefiero Madame Bovary y La metamorfosis a La señora Bovary o La transformación. ¿Cómo lo veis vosotros?