El Hotel, rue Cels, está junto al cementerio de Montparnasse, que aunque menos famoso que el Père-Lachaise, es mucho más asequible para pasear por él como por un parque (lo que sucede en tantos sitios, pero no en España; hay bancos y gente leyendo en ellos).
De los muchos conocidos que allí están ─su recuerdo en nosotros─ mis favoritos, a los que visito siempre que voy, son Jean Seberg (ya puse mi foto ahí en una entrada anterior), Cortázar (lleno de priedrecitas monedas mensajes tickets de metro; no recordaba, en la novela se cita el Old Navy), César Vallejo (difícil de encontrar), Beckett y Baudelaire, pero hay muchos más. Después del paseo puedes sentarte en una terraza de Edgar Quinet y tomarte une crêpe.
La Escuela de Minas, que es de Ingenieros, la conoce casi cualquier turista que pase por Saint-Michel, por estar cuajada de agujeros de bala (1944; una placa de un 'defensor de París', como en muchos otros sitios).
Y nos vamos a Neuilly, que es París pero no un distrito, alcaldía distinta, de la que era alcalde (nos invitó, no fui) Sarkozy, cuando trabajé en el Lycée Espagnol, que está ahí, ahora con edificio nuevo en el que no estuve. Junto con el XVI, es lo más selecto, caro y exquisito de París, donde viven o van a morir (como a Suiza) los que tienen dinero para ello.
En este mapa podéis ver, a la izquierda el 11 de l'avenue de Breteville; (el Liceo, arriba centro; metro también Sablons); la porte Maillot, donde van los autobuses de Ryanair, y cerca de la cual está el hotel donde se quedan los tenistas del Roland Garros; el Bois de Boulogne (al sur, fuera de imagen está Boulogne-Billancourt ─donde nació Modiano─; el Arco del Triunfo (Place de l'Etoile, como se llamaba su primera novela, un poco distinta).
Muchos edificios en París tienen un piso a nivel de calle, le rez-de-chaussée, así como un patio interior, a veces con jardín en los edificios elegantes, y de tamaño variable pero tirando a grande.
No pretendo hacer turismo, pero ya Nabokov, en sus cursos sobre novelas europeas y rusas señala la importancia de conocer los datos geográficos históricos contextuales en cualquier historia. Y, porqué no decirlo, es mi petite manière de hacer el modiano.
Una frase sin importancia en la historia:
Quand le garçon est venu, je n'ai pas résisté au bref instant d'oubli et de doucer que me procurerait une Izarra verte.
(Al sentarme en el café, no pude resistirme al breve instante de dulzor y de olvido que me daría un anisado verde.)
Terminé de devorar, más que de leer, Dora Bruder (repetiré, claro) y me di un paseo por estos lugares que nos has preparado, Jesús. Son como un pastel para un goloso: una satisfacción, pero que deja con ganas de más. ¡Muchas gracias!
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