Internet lo contiene todo y, ahora con el Nobel, es difícil no encontrarse con Modiano sin querer. He seleccionado algunos textos y vídeos relevantes. Aunque los más jóvenes no sepáis francés ─yo preferiría no saber francés y ser más joven, hélas!─, creo interesante verle hablar y moverse. Quiero señalar dos aspectos, para mí, vividos además, curiosos. Modiano ha sido muy conocido en Francia desde hace 30 años (casi casi popular, teniendo en cuenta el alto nivel literario del ciudadano francés); y en las entrevistas de joven (recuerdo alguna de Bernard Pivot) era tímido lento tartamudo y aburrido (morne, como dice al principio de la novela de Odéon bajo la lluvia).
Podemos hablar de la relación vida/obra, del autor/narrador, que tanto gusta a los que nos gusta la literatura. Es famosa la afirmación del crítico Sainte-Beuve: la obra es siempre reflejo de la vida del autor y hay que conocer ésta para entender mejor aquélla (y precisamente Proust la niega). En el caso de Modiano es inevitable.
Las obsesiones de Modiano (El País, 2009, Entrevista).
Pequeña entrevista (Vídeo, 2010, Francés, 7'12).
En su casa, cómo escribe (Vídeo, 2014, Francés, 5'30)
Dictionnaire Patrick Modiano (Críticas, análisis, resúmenes, etc. Francés)
Des deux entrées du café, elle empruntait toujours la plus étroite, celle qu'on appelait la porte de l'ombre. Elle choisissait la même table au fond de la petite salle. Les premiers temps, elle ne parlait à personne, puis elle a fait connaissance avec les habitués du Condé dont la plupart avaient notre âge, je dirais entre dix-neuf et vingt-cinq ans. Elle s'asseyait parfois à leurs tables, mais, le plus souvent, elle était fidèle à sa place, tout au fond. Elle ne venait pas à une heure régulière. Vous la trouviez assise là très tôt le matin. Ou alors, elle apparaissait vers minuit et restait jusqu'au moment de la fermeture. C'était le café qui fermait le plus tard dans le quartier avec Le Bouquet et La Pergola, et celui dont la clientèle était la plus étrange. Je me demande, avec le temps, si ce n'était pas sa seule présence qui donnait à ce lieu et à ces gens leur étrangeté, comme si elle les avait imprégnés tous de son parfum. Supposons que l'on vous ait transporté là les yeux bandés, que l'on vous ait installé à une table, enlevé le bandeau et laissé quelques minutes pour répondre à la question: Dans quel quartier de Paris êtes-vous? Il vous aurait suffi d'observer vos voisins et d'écouter leurs propos et vous auriez peut-être deviné: Dans les parages du carrefour de l'Odéon que j'imagine toujours aussi morne sous la pluie.
Esta tarde, mientras removía durante una hora y tres cuartos el arroz con leche de la comida con invitadas de mañana, terminé la lectura de "En el café...": ¡casi dejo quemar el arroz! Pero todavía no voy a escribir nada, voy a volver a leerlo porque me gustó(lo sabía desde las primeras páginas) Y me gustó mucho, así que voy a reposarlo un poco, lo volveré a leer, me documentaré con todo lo que estás trabajando, Jesús, y luego escribiré unas líneas. Mientras tanto, y aunque tengo empezado El cielo de Lima, que hoy ganó el premio Ojo crítico, igual le doy la vez a Dora Bruder.
ResponderEliminarMuchas gracias, Jesús, por tanta información. Ahora hace falta tiempo para disfrutarla despacito, paladeando. Lástima que yo no pueda aprovechar la que está en francés, pero me ha gustado escucharle hablar. Suena como me imaginaba.
ResponderEliminarPor tanto, me he centrado en la entrevista titulada “Las obsesiones de Modiano”. Hay algunas ideas en ella que me han hecho pensar. Por ejemplo, la obsesión de Modiano por las huellas de personas que ya no están. Él lo atribuye, en parte, a la época en la que le ha tocado vivir, la nuestra por otra parte. “En esta época todo es fragmentario, y las grandes ciudades favorecen eso, el anonimato, que el rastro de las personas se pierda” afirma.
Estoy totalmente de acuerdo con el aspecto fragmentario de nuestra realidad, que llega hasta nuestro pensamiento. Nos resulta difícil concentrarnos en una actividad, un libro…o una reflexión. Es necesario, imprescindible, simultanear tres a la vez. El tiempo apremia. No podemos perderlo. Y en esa vorágine se pierden las personas. Los vecinos no tienen nombre, ni familia donde ubicarlos, son, como mucho, un gruñido de saludo, una sonrisa o una conversación superficial sobre el tiempo. Y si desaparecen, seguimos saludando a otros “vecinos” de la misma manera. Precisamente esta mañana escuché en la radio la noticia, desgraciadamente nada nueva, de un ciudadano inglés que llevaba doce días muerto en su casa sin que nadie se hubiese percatado, ni lo hubiese echado de menos.
¿Qué pensáis vosotros? ¿Es real? ¿Es un producto de nuestra época, sólo de la ciudad? ¿Se pierde realmente el rastro? A mí me gusta pensar, desde la inconsciencia, lo reconozco, que todo el mundo deja huella en algo o en alguien. A veces es una huella profunda, y positiva, otras, no tanto. Y en otros casos, leve como una sonrisa o una mirada. Pero huella, al fin y al cabo.