viernes, 20 de febrero de 2015

Oliver Sacks

Esto no es el mar, es el cerebro. Pero no desde un punto científico puro, sino como literatura. La mayoría de los autores, incluso los más grandes, cuando tocan aspectos de las llamadas ciencias experimentales (un estupendo tema de discusión) suelen flaquear. Por otro lado, desde siempre los científicos se han preocupado por divulgar su trabajo y puede decirse que hay un gran número de libros divulgativos sobre casi todo con un elevado nivel de claridad y de interés narrativo, aunque no sean obras maestras de la literatura. Otro día hablaré de las más relevantes que conozco indicando su grado de dificultad.

Hoy he leído que Oliver Sacks se muere, quiero decir que sabe que se va a morir pronto. [Y como me pasó con otro grande (historiador), Tony Judt, hace pocos años, siento la necesidad de mostrar su existencia a quien no les conozca, porque son un ejemplo de maestros, que deberían ser los que iluminaran el conocimiento y el comportamiento que hoy se necesita para que no nos ahogue la mediocridad, la cobardía, la avaricia y la ignorancia. A algunos alumnos les di a leer este breve texto.]

Sacks es de esos científicos (neurólogo) apasionado por la vida, y por eso apasionado por todo, y en sus casos reales ─más asombrosos que narrativa fantástica─ nos descubre la complejidad del ser humano, pero no como hace un gran escritor al construir sus personajes y hacernos ver cómo se comportan, dejando más o menos obscuros sus motivos, sus causas, sus intenciones. Con él estamos más cerca de los primeros principios, de las explicaciones biológicas físicoquímicas. (Podéis descargar El hombre que confundió a su mujer con un sombrero en formato epub)Además tiene una autobiografía de sus primeros años que se lee con envidia de quien ha vivido así o así lo cree, El tío tungsteno.
“Nosotros como seres humanos hemos desarrollado sistemas de memoria que tienen fallos, fragilidades e imperfecciones. La indiferencia sobre las fuentes nos permite asimilar lo que leemos, lo que nos cuentan, lo que dicen otros y pensar, escribir y pintar, de una forma tan rica y tan intensa como si fuesen experiencias primarias. Nos permite ver y escuchar con los ojos y los oídos de otros, entrar en la mente de los demás, asimilar el arte y la ciencia y la religión de toda una cultura”.
Es sabido, pero necesito muchas veces que me lo repitan para poder decírselo a quien no le interese leer de esta manera. Recordamos el otro día cómo la literatura es vida, tan real o irreal como la que señala nuestra biografía y así Vargas Llosa puede decir "siempre he tenido por cierta la frase que se atribuye a Oscar Wilde sobre un personaje de Balzac:  «La muerte de Lucien de Rubempré es el gran drama de mi vida»".

Los tiempos del protagonista (¿Max?) de nuestra novela, sus recuerdos cincuenta años después del verano en ¿Ballyless?, ocupando ahora la casa de Los Cedros en que conoció a los Grace, ¿cuánto tendrán de "reales" y cuanto de "recreados"? La patrona, la señorita Vavasour
Toca Chopin muy bien. Espero que no empiece con John Field, eso no podría soportarlo. Al principio intenté que se interesara por Fauré, sobre todo los últimos nocturnos, que admiro enormemente.
El irlandés Field es el creador de los nocturnos, música melancólica y ensoñadora, que llevó a la cima y casi extinción Chopin, porque luego pocos autores usaron la palabra en sus composiciones. Fauré los va escribiendo a lo largo de su vida. Aquí está el comienzo del nº 6, que compone con 50 años:

2 comentarios:

  1. Desconocía la existencia de Oliver Sacks. De entre toda la información que aportas, Jesús, me ha impresionado la entrevista que le realiza Eduardo Lago. Sus opiniones sobre los sueños o sobre la memoria son muy interesantes. Me lo apunto. Muchas gracias.

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  2. Empecé. Leí la primera página. Promete. Pero ese alguien que acaba de caminar sobre mi tumba me tocó una fibra muy sensible esta semana en la que acabamos de perder a un amigo. Así que aplacé la lectura unas horas y entretanto abrí el enlace al texto de Tony Judt. Ahora no sé qué hacer con la fibra sensible. ¿Cómo reaccionaron tus alumnos, Jesús, ante esa lectura?¿La comentasteis? Me parece una idea excelente que se la sugirieras.
    Con Oliver Sacks ya ni me atreví, no me caben más congojas de momento. Mañana seguiré.Os agradezco que vayáis delante desbrozando el camino.

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