domingo, 30 de noviembre de 2014

Lugares 2

Al final del capítulo 1, otros lugares; y en el 2 más lugares (de Louki/Jacqueline) y otro punto de vista. No diré lo que pasa en cada sitio para quien no haya llegado.

El Hotel, rue Cels, está junto al cementerio de Montparnasse, que aunque menos famoso que el Père-Lachaise, es mucho más asequible para pasear por él como por un parque (lo que sucede en tantos sitios, pero no en España; hay bancos y gente leyendo en ellos). 

De los muchos conocidos que allí están ─su recuerdo en nosotros─ mis favoritos, a los que visito siempre que voy, son Jean Seberg (ya puse mi foto ahí en una entrada anterior), Cortázar (lleno de priedrecitas monedas mensajes tickets de metro; no recordaba, en la novela se cita el Old Navy), César Vallejo (difícil de encontrar), Beckett y Baudelaire, pero hay muchos más. Después del paseo puedes sentarte en una terraza de Edgar Quinet y tomarte une crêpe.


La Escuela de Minas, que es de Ingenieros, la conoce casi cualquier turista que pase por Saint-Michel, por estar cuajada de agujeros de bala (1944; una placa de un 'defensor de París', como en muchos otros sitios).


Y nos vamos a Neuilly, que es París pero no un distrito, alcaldía distinta, de la que era alcalde (nos invitó, no fui) Sarkozy, cuando trabajé en el Lycée Espagnol, que está ahí, ahora con edificio nuevo en el que no estuve. Junto con el XVI, es lo más selecto, caro y exquisito de París, donde viven o van a morir (como a Suiza) los que tienen dinero para ello.


En este mapa podéis ver, a la izquierda el 11 de l'avenue de Breteville; (el Liceo, arriba centro; metro también Sablons); la porte Maillot, donde van los autobuses de Ryanair, y cerca de la cual está el hotel donde se quedan los tenistas del Roland Garros; el Bois de Boulogne (al sur, fuera de imagen está Boulogne-Billancourt ─donde nació Modiano─; el Arco del Triunfo (Place de l'Etoile, como se llamaba su primera novela, un poco distinta).

Muchos edificios en París tienen un piso a nivel de calle, le rez-de-chaussée, así como un patio interior, a veces con jardín en los edificios elegantes, y de tamaño variable pero tirando a grande.
No pretendo hacer turismo, pero ya Nabokov, en sus cursos sobre novelas europeas y rusas señala la importancia de conocer los datos geográficos históricos contextuales en cualquier historia. Y, porqué no decirlo, es mi petite manière de hacer el modiano.

Una frase sin importancia en la historia:
Quand le garçon est venu, je n'ai pas résisté au bref instant d'oubli et de doucer que me procurerait une Izarra verte.
(Al sentarme en el café, no pude resistirme al breve instante de dulzor y de olvido que me daría un anisado verde.)



Octubre Modiano


¡Hola a todos! Aunque Jesús nos ha proporcionado mucha información, os dejo un enlace de Babelia que, personalmente me gustó mucho. Habla de Modiano en general, pero comenta algunos aspectos de nuestra propuesta de lectura y de Dora Bruder. Si tenéis un huequín, echadle un ojo.

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miércoles, 26 de noviembre de 2014

Reorganización

Hemos reorganizado un poco el blog para intentar que cumpla mejor lo que queríamos cuando comenzamos: leer juntos unos cuantos libros entre amigos y pasarlo bien así, aprendiendo de los libros, de los amigos y de nosotros. 

Dirigimos Severina, María, Vanesa y Jesús. (Estoy llevando la iniciativa por encargo de ellas.) Está abierto a lectura y comentarios de cualquier persona, por lo que se puede dar a conocer a cualquier amigo y si le gusta, que lea o diga algo. Los autores serán los que participen más intensamente, por lo que la lista de contribuyentes será dinámica (ojalá). Pero en cualquier momento se podrá volver a formar parte. (Un libro puede apetecer y otro no.)

Siendo En el café de la juventud perdida de pocas páginas y (primera) lectura sencilla y para coger impulso (pero dar margen a los nuevos) la fecha para finalizar su lectura será el domingo 14 de diciembre. Las entradas y comentarios hasta entonces no deberían revelar detalles importantes que se conozcan al terminarlo. Pero se puede hablar de todo lo demás. (Seve lo va a leer la segunda vez y quizá Dora Bruder.)

Sobra decir que cualquier opinión, pregunta o sugerencia (de todo tipo) es deseada.

Françoise Hardy: «Modiano paraissait désincarné,distrait» 

(Bois de Boulogne, 1969, con otro de los mitos de mi juventud, en la época en que se desarrollan los recuerdos del narrador en la novela.)


martes, 25 de noviembre de 2014

Modiano



Internet lo contiene todo y, ahora con el Nobel, es difícil no encontrarse con Modiano sin querer. He seleccionado algunos textos y vídeos relevantes. Aunque los más jóvenes no sepáis francés ─yo preferiría no saber francés y ser más joven, hélas!─, creo interesante verle hablar y moverse. Quiero señalar dos aspectos, para mí, vividos además, curiosos. Modiano ha sido muy conocido en Francia desde hace 30 años (casi casi popular, teniendo en cuenta el alto nivel literario del ciudadano francés); y en las entrevistas de joven (recuerdo alguna de Bernard Pivot) era tímido lento tartamudo y aburrido (morne, como dice al principio de la novela de Odéon bajo la lluvia).

Podemos hablar de la relación vida/obra, del autor/narrador, que tanto gusta a los que nos gusta la literatura. Es famosa la afirmación del crítico Sainte-Beuve: la obra es siempre reflejo de la vida del autor y hay que conocer ésta para entender mejor aquélla (y precisamente Proust la niega). En el caso de Modiano es inevitable.

Las obsesiones de Modiano (El País, 2009, Entrevista).
Pequeña entrevista (Vídeo, 2010, Francés, 7'12).
En su casa, cómo escribe (Vídeo, 2014, Francés, 5'30)
Dictionnaire Patrick Modiano (Críticas, análisis, resúmenes, etc. Francés)
Des deux entrées du café, elle empruntait toujours la plus étroite, celle qu'on appelait la porte de l'ombre. Elle choisissait la même table au fond de la petite salle. Les premiers temps, elle ne parlait à personne, puis elle a fait connaissance avec les habitués du Condé dont la plupart avaient notre âge, je dirais entre dix-neuf et vingt-cinq ans. Elle s'asseyait parfois à leurs tables, mais, le plus souvent, elle était fidèle à sa place, tout au fond. Elle ne venait pas à une heure régulière. Vous la trouviez assise là très tôt le matin. Ou alors, elle apparaissait vers minuit et restait jusqu'au moment de la fermeture. C'était le café qui fermait le plus tard dans le quartier avec Le Bouquet et La Pergola, et celui dont la clientèle était la plus étrange. Je me demande, avec le temps, si ce n'était pas sa seule présence qui donnait à ce lieu et à ces gens leur étrangeté, comme si elle les avait imprégnés tous de son parfum. Supposons que l'on vous ait transporté là les yeux bandés, que l'on vous ait installé à une table, enlevé le bandeau et laissé quelques minutes pour répondre à la question: Dans quel quartier de Paris êtes-vous? Il vous aurait suffi d'observer vos voisins et d'écouter leurs propos et vous auriez peut-être deviné: Dans les parages du carrefour de l'Odéon que j'imagine toujours aussi morne sous la pluie.




sábado, 22 de noviembre de 2014

Lugares 1

Carrefour de l'Odéon. Ya sé que podéis encontrar muchas fotos en la web, como toda la información sobre Modiano y sobre cualquier cosa. Pero aquí estamos para hablar nosotros de nuestros gustos sensibilidades conocimientos y emociones, esa creo que es la principal cualidad de este blog (¡sólo para miembros!, es decir amigos, aquí estamos conversando). Os selecciono las vistas que caracterizan mejor a este cruce, central en el Barrio Latino y punto de reunión aún hoy de la juventud de París. 

Muy cerca de casi todo, Saint-Germain-des-Prés, Saint-Michel, Saint-Sulpice, Notre-Dame, Louvre, Châtelet, Panteón, Sorbona, etc., y rodeado por todos los cafés, los más famosos (Deux Magots, Flore, Lipp,...) y otros más corrientes pero queridos por sus habituales. Os muestro el de Cortázar, poquita cosa como café, muy cerca de Odéon, Old Navy.


En la primera, uno de los cafés que no cita y que no debería ser Le Condé (nombre inventado), pues este es muy grande. (Y una paulownia en flor, será junio.) La segunda es la isleta donde sale el metro, están los cines y preside la estatua de Danton, el revolucionario moderado (del que hay una obra teatral de Büchner, que seguro que se ha representado en el Teatro Odéon, que se ve en la tercera foto, uno de los más interesantes de los cientos de París).





Aunque el centro de París no cambia tanto como la mayoría de las ciudades (la forme d'une ville change plus vite, hélas! que le coeur d'un mortel, dice Baudelaire) la escena de nuestra novela hay que imaginarla más en blanco y negro sobre el año 65 y bajo la lluvia.



Yves Montand-Sous le CIEL de Paris



La misma canción en la versión de Yves Montand. Más alegre y, quizá, más tópica. No me importa, me gustan las dos. Los adoro a ambos.


Edith Piaf - Sous le ciel de Paris 2013


Et maintenant, un peu de musique:



viernes, 21 de noviembre de 2014

Cuarto Libro

Será evidente la elección, pero reúne muchas ventajas.
Ayer comimos Vanesa, Seve, María y Jesús en Azabache, Mompía, agradable el ambiente, normal la comida, pero sobre todo hablamos (y escuchamos, qué difícil, profesores) y estuvimos a gustísimo unos con otros (digo yo) hablando de todo, que para eso queremos ser amigos, y del blog moribundo, éste.

Como soy el menos ocupado (por definición, sexo masculino, si no eres ´futbolero' ¿qué va a ocuparte?) voy a tirar un poco más de estas riendas hasta que alguien me diga soooo o yo me haga del Madrid (o de Podemos). Además se me acaba mañana la Fórmula 1.

Y es verdad que "la carne es triste" o querrá decir sólo que en ese momento "está triste", y que yo he leído casi todos los libros (parece petulancia pero ─ayer se lo dije a Vane─ es sólo que tengo muchos años y que he pasado mucho tiempo con un libro entre los brazos, quiero decir entre mis brazos un libro...), pero tengo la ventaja/desventaja de que se me olvida casi todo, y los aprovecho poco, así que podemos leer a Modiano, que ahora es Premio Nobel y desacreditarlo es menos fácil.

He buscado y parece que los dos primeros los leí en julio del 93, toma ya, más de 20 años, eran El libro de la familia y El rincón de los niños. Deduzco ahora que lo hice porque me iba a vivir a París, y hay que reconocer que si no te gusta París, y Francia y la literatura francesa, no te va a gustar Modiano. Sobre todo los cafés franceses, el mirar a los demás sentado en el Café de la Mairie de la Place St Sulpice, cerca de donde vive, y donde se sentó Perec a describir todo lo que veía pasar. Es la principal diversión de un parisino, sentarse en una de esas pequeñas mesas de bristo a tomar un café o una cerveza o una ensalada, mirar a los que pasan y hablar con quien está a tu lado. 











Me pasa con Modiano, que siempre escribe el mismo libro, como con Simenon, o como con Proust, o como con Gracq, es casi igual abrir cualquier libro por cualquier página. No es tanto la historia, es el contar, es el narrador, es la melancolía, la memoria, el tiempo que hemos vivido (?), lo que nos gustaría haber sido, lo que somos, lo que nunca seremos. Y los que nos han acompañado (que muchas veces han desaparecido o los hemos olvidado). Modiano es también como un crusán de mantequilla, que no te importaría desayunar todos los días. Bon appétit.

  

De las dos entradas del café, siempre prefería la más estrecha, la que llamaban la puerta de la sombra. Escogía la misma mesa, al fondo del local, que era pequeño. Al principio, no hablaba con nadie; luego ya conocía a los parroquianos de Le Condé, la mayoría de los cuales tenía nuestra edad, entre los diecinueve y los veinticinco años, diría yo. En ocasiones se sentaba en las mesas de ellos, pero, las más de las veces, seguía siendo adicta a su sitio, al fondo del todo. No llegaba a una hora fija. Podía vérsela ahí sentada por la mañana muy temprano. O se presentaba a eso de las doce de la noche y se quedaba hasta la hora de cerrar. Era el café que más tarde cerraba en el barrio, junto con Le Bouquet y La Pergola, y el que tenía una clientela más peculiar. Ahora que ha pasado el tiempo me pregunto si no era sólo su presencia la que hacía peculiares el local y a las personas que en él había, como si lo hubiera impregnado todo con su perfume. Vamos a suponer que llevan allí a alguien con los ojos vendados, lo sientan a una mesa, le quitan la venda y le preguntan: ¿En qué barrio de París estás? Bastaría con que mirase a los vecinos y escuchase lo que decían y es posible que lo adivinara: Por las inmediaciones de la glorieta de L’Odéon, que siempre me imagino igual de lúgubre bajo la lluvia.