domingo, 10 de noviembre de 2013

Pistolezo de salida

¡Hola a todos!

¿Qué tal ha ido la lectura? Espero que la hayáis disfrutado y que podamos sacarle mucho más jugo ahora. En primer lugar, me gustaría explicaros el porqué de mi elección. Sinceramente, no he leído mucho de Vargas LLosa. No soy una fiel seguidora y tampoco pretendía ahondar en su literatura. Sin embargo, su título despertó en  mí esa curiosidad que hace que no puedas salir de la librería sin un ejemplar en la mano  --en realidad, no salí con él y  mi señora madre sufrió las consecuencias de estos impulsos literarios y se acercó ella a por el libro-. A lo que voy,  siempre me ha gustado la discrección; el hecho de pasar por la vida de puntillas, sin hacer ruido, pero dejando una huella imborrable en los demás, me fascina. Y quizá por eso escogí este libro, por una mera cuestión semántica...
¿Comenzamos la tertulia?

5 comentarios:

  1. ¡PERDÓN! No quería presionaros, pero por miedo a que se me pasase la fecha me confundí de día. Dejamos el pistoletazo para la semana que viene. ¡Me emocioné! ;)

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  2. Ya pensaba que me había equivocado de día... Me quedan unas páginas para acabarlo.
    Ya se sabe que la mayor virtud de la mujer en el Renacimiento era ser discreta, y estoy de acuerdo contigo: se puede ser grande pero sin aspavientos.
    No es x nada, pero en este blog creo que hay unas cuantas personas así. Así que a los que os conozco personalmente, os digo con discreción que tenéis mi respeto, mi cariño, y mi admiración.
    Un abrazo

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  3. Es cierto que el título es muy sugerente, sobre todo en este mundo nuestro en el que la discreción es una cualidad poco valorada. Si no sales en los medios no existes, si no gritas no logras nada, si callas no sabes. Por tanto un "héroe discreto" parece un contrasentido.
    Sin embargo esa paradoja está siendo el motor de nuestra sociedad en crisis: cuántos héroes discretos están ayudando a salir adelante a personas en paro, familias desestructuradas, hijos con problemas, ancianos desahuciados, mujeres maltratadas...
    Como Blanca y Vanesa, admiro a las personas discretas como ellas mismas. Y a los escritores discretos también...entre los que, me temo, no está nuestro Varguitas. Un besazo.

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