miércoles, 20 de noviembre de 2013

Comienzo...

Como ya habíais apuntado alguno, considero que el libro está bien escrito, sin más. No me atrapa,quizá porque me he sentido más fascinada por algunos de sus personajes que por la historia en sí. Don Rigoberto ha sido mi personaje  estrella y me gustaría saber si alguno de vosotros ha leído Los cuadernos de Don Rigoberto para que pudierais ofrecer otra perspectiva. Bajo mi punto de vista,  Ismael -uno de los héroes discreto- queda empañado bajo la estela de un personaje que, bajo su apariencia de "actor secundario", se presta a profundizar en la historia propia. 

El final, como dice el "santísimo" de Seve, es extraño. Siempre he pensado que los finales marcan la calidad de una novela. Éste al menos me ha hecho reir, pero tengo la sensación de que Don Vargas Llosa ha buscado un subterfugio para no concluir. Y en mi caso, ha conseguido que se me olvide. ¿Qué opinais?

Hasta aquí mi aportación.

Mañana más...

28 comentarios:

  1. Hola a todos:
    A mí tampoco me ha entusiasmado la obra y creo que es precisamente en el final donde se pone de manifiesto una de las razones: la inconsistencia de la historia como un todo. Desde mi punto de vista, el conflicto en torno a Edilberto Torres se va desdibujando hasta desaparecer prácticamente sin consistencia (“fantasmal” je je)
    Por otra parte, estoy de acuerdo con Vanesa en que hay personajes muy atractivos. Y Rigoberto es uno de ellos. Prototipo del hombre hedonista, amante del placer, de todos los placeres, tanto físicos como intelectuales, ansía aislarse de un mundo más cercano a la barbarie que a la civilización. Él es capaz de “generar” con la palabra, como un verdadero poeta, una realidad que, seguro, supera en mucho a la exterior. En ese aspecto me ha parecido genial la escena en que, mano a mano con Lucrecia, recrea (o más bien crea) la historia de amor entre Ismael y Armida. La sensualidad de su relato inunda de placer su propia relación sexual. Pero, en este caso, ambos son Sherezade.
    “-Que la hacía chillar-repitió y chilló a su vez Lucrecia, implorando-.Espera, espera, no te vayas todavía, no seas malo, no me hagas eso.”
    Yo ya conocía a esta familia (“A pesar de todo, formamos una familia feliz ¿no, Lucrecia?”. Así termina Los cuadernos de don Rigoberto) Los descubrí en Elogio de la madrasta, ganador de un premio de narrativa erótica denominado “La sonrisa vertical” y volví a encontrarlos en Los cuadernos de don Rigoberto. Me da la sensación de que su presencia en su última obra es un guiño a los lectores de estas obras que conocen el doble carácter angélico-demoníaco que tenía el niño Fonchito en las anteriores. Asimismo pueden conocer la facilidad del pequeño por “conquistar” a su madrastra, aspecto que implicó la separación del matrimonio, y por lograr su reconciliación de una manera muy literaria. En definitiva, como dice el padre O`Donovan “un angelito”.
    Sin embargo, os planteo una cuestión. Vanesa ha considerado a Ismael héroe discreto, en el mismo nivel, supongo, que a Felícito Yanaqué ¿Estáis de acuerdo? ¿Los veis similares? ¡¡A jugar!!

    ResponderEliminar
  2. Pues estoy de acuerdo, no acabo de entender cuál es la finalidad del personaje de Edilberto Torres (y... ¿por qué lloraba?) y mira que me fastidia este final... ¿Se lo había inventado todo Fonchito?
    Por lo único que lo justificaría es por la relación que se establece entre padre e hijo. Me gustan las preguntas incómodas que Fonchito le hace a su padre, como por qué no se fue a vivir a Europa si tanto le gustaba.
    Sobre el pasaje entre Rigoberto y Lucrecia en la cama, tal vez sea porque no los conocía, a mí me pareció fuera de lugar la recreación, como que no venía a cuento.
    La verdad es que me cuesta hablar de la obra y de los personajes, no sólo por el cansancio, que también, sino porque no me encariñado con ninguno en especial. Pero los que más me han gustado, efectivamente, son Rigoberto y Lucrecia. Cómo aguantan estoicamente el calvario que les obliga a pasar su amigo, y cómo se lo perdonan, incluso aunque se enfaden por su larga ausencia, así como su generosidad con “las hienas”.
    La trama se puso un poco más interesante con el asunto de las arañitas a partir de que empiezan a estrechar el cerco a los sospechosos, y cuando se entrecruzan con claridad las dos historias empezando a interactuar los personajes de ambas.
    A Felicito no le he cogido ningún cariño; bueno me gusta su nombre tan sonoro. Más que un héroe discreto me parece un pobre hombre, un tanto patético en lo que a sus relaciones matrimonial y extramatrimonial se refiere. De acuerdo que tiene mérito su valor, pero no acaba de resultarme simpático, únicamente en sus conversaciones con la santera, pero no por él, sino por ella, che gua. Me parece mezquina su reacción con su hijo por muy canalla que este fuese; no está a la altura de la bondad de Rigoberto, y coincido con las palabras que le dice Lituma al salir de la cárcel: “No se moleste, pero son las cosas más crueles que he oído decir en mi vida a nadie”

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muy interesante, Blanca tu opinión sobre Felícito. A mí me provoca una cierta ternura, solo cierta, el trato que le da a Mabel cuando es liberada del secuestro. Y me impresiona su frialdad implacable cuando descubre la realidad y no permite dejar ni un cabo suelto (incluso piensa en que no volverá a tener relaciones amorosas) Tengo una pregunta a propósito de este personaje ¿Es un héroe? ¿Es discreto? ¿Es un modelo de actuación su defensa de la legitimidad "sanguínea? También eran "hijos de sangre" las hienas. Me interesan mucho vuestras opiniones.

      Eliminar
  3. Chicas, no dejáis nada por decir, qué agudas que sois.A mí no me gustó la novela (lo siento, Marito, casi preferiría que hubieras escrito la guía telefónica) y se me ocurre la mezquindad de que tal vez no es bueno sacar nueva obra porque el Nobel o la editorial o la vanidad te obliguen a ello. También se me ocurre que tras el vaciado emocional del premio, tanto en lo personal como en lo literario (siempre estaba en las quinielas, su ¿cómo llamarle?, su García Márquez, se le adelantó varios años), no pudo conseguir la novela redonda a la que nos tiene acostumbrados. Adoro a este hombre y para ello tengo que perdonarme la flaqueza de separar su ideología de su talento crítico y literario. Ahora, además, tengo que perdonarle a él una novela que me parece fallida a pesar de los momentos que señaláis y con los que prácticamente coincido. Me gusta la familia de Rigoberto, a la que ya conocía de las dos obras citadas por vosotras. La manera de narrar de don Rigoberto es una muestra del mejor Vargas Llosa y algunos personajes siguen esa estela, la santera, por ejemplo. No leí Lituma en los Andes y sobre él no puedo opinar. Fonchito es el retorcimiento en persona, como se puede ver en las dos novelas que comentó María, pero en esta no me convence; además tendría que releerlas para ver como encaja su caracterización en esta con las otras, porque me queda la sensación de que al autor este personaje se le va un poco. No me disgustaba el prota, pero se me fue cayendo de las manos, mientras que la reacción de su mujer, la liberación de sus secretos, me parece otro buen momento de la narración. La relación entre Ismael y Armida se salva porque la imaginan Rigoberto y Lucrecia, que la hacen creíble con sus dudas sobre ella; quizá si el narrador la hubiera mostrado directamente resultaría todo lo dudosa que suelen ser esas historias en la realidad.
    Te perdono, Mario, eres mi debilidad (una entre muchas, no te lo vayas a creer, tontito); te perdono incluso la pedantería de la autocita, cuando tu narrador se refiere a los "cráteres" de la narración de Rigoberto.
    En fin,creo que es una novela germen de otras posibles obras, porque quedan personajes como bueyes sueltos a los que se podría retomar.
    Y mi santo, más cruel, opina que el objetivo,forrarse, está conseguido.

    ResponderEliminar
  4. Jo, Seve, para no tener nada que decir... te has quedado a gusto, jajaja.
    Y, tu santo, genial, muy en su línea, jaja.
    Bueno, has estado tan acertada como siempre, tanto en el fondo como en la forma, la verdad.

    Gracias por mencionar a Gertrudis. Este personaje, a pesar de su poca gracia física y psicológica, tal y como nos la describen, a mi me ha caído bien, incluso mejor que su marido. Se perfila en ese silencio que desconcierta a Felicito (a pesar de las largas conversaciones que no llegamos a oír con la hermana a la que hace tiempo que no veía), y en sus respuestas breves y sinceras.

    Ella sí que tendría que estar dolida por lo que le hizo su madre, y, sin embargo, vive haciéndose perdonar por su marido, y aun tiene que soportar sus reproches. Tan cruel como lo que Felicito le dice a Miguel es la total falta de empatía y compasión hacia la historia de su mujer, que no fue más que una víctima sexual en manos de su madre.

    Está muy bien caracterizado ese ser informe que nos describen cada vez que se refieren a ella. Esto me recuerda otro aspecto que me ha gustado del libro: la descripción de los personajes de una historia desde el punto de vista de los de la otra.

    ResponderEliminar
  5. Por cierto, si habéis leído El sueño del celta, ¿cuál os gustó menos o más? ¿Esta o la del celta? A mí, la del celta, a pesar de que tampoco me entusiasmó.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me parece difícil decidir cuál me ha gustado más... o me ha disgustado menos. Cuando leí "El sueño del celta" sentí una cierta decepción, sobre todo porque no me gustaba que esa obra fuese el acercamiento de los lectores a un premio Nóbel (2010). En ella, la realidad "ahoga" con su documentación exhaustiva sobre la vida del protagonista, Roger Casement, la capacidad narrativa de Vargas Llosa. Lo que más me gustó, sin embargo, fue la presencia de Conrad como personaje influenciado por el protagonista a la hora de escribir su obra "El corazón de las tinieblas" (os la recomiendo, si todavía no la habéis disfrutado). Conrad se considera "desvirgado" por lo que ve y vive en el Congo junto a Roger.
      "Nunca lo hubiera escrito sin su ayuda. Usted me quitó las legañas de los ojos. Sobre el África, sobre el Estado Independiente del Congo. Y sobre la fiera humana"
      Es más, incluso hay un momento de "El héroe discreto" en que le hace, desde mi punto de vista, su particular homenaje, puesto en el pensamiento de Rigoberto, al reflexionar sobre el papel del periodismo, a propósito de la noticia de la boda de Ismael y Armida .
      "Otra prueba de que los pequeños espacios de civilización nunca prevalecerán sobre la inconmesurable barbarie"
      Reconozco que lo que más me gusta del Vargas Llosa escritor es su capacidad de narrar. Por eso comparto con Blanca el interés por esos momentos en que un personaje es presentado desde los ojos de otro. Me ha encantado, en ese sentido, el capítulo XXIII, en el que Mabel reflexiona sobre su relación con Felícito y Miguel, su propio pasado y las posibilidades de futuro durante el interrogatorio del capitán Silva y el sargento Lituma. Ahí aparece el Vargas Llosa que me gustó desde sus primeras obras: jugando con el tiempo, desdoblando a los personajes, mostrándonos sus mil matices, sus autoengaños y mentiras sin que aparezca el narrador. Y todo ello con un lenguaje preciso, sin adornos.
      En esos momentos, lo reconozco, se me olvidan sus pedanterías y su afán de protagonismo y disfruto de lo lindo.
      ¿Qué partes os han atraído a vosotros?

      Eliminar
  6. Pero...¿Qué ocurre con esta tertulia? ¿Nadie más interviene?

    ResponderEliminar
  7. Yo llevo unos días que casi levito, pero en cuanto termine unos extras que tengo por aquí, ya me pongo. Gracias por mimar un poco mi ego, me viene bien. Y mi santo dice que mejor El sueño del celta, aunque ... lo mismo que tú, y que no se pueden comparar porque no son el mismo tipo de novela. Dicho queda.

    ResponderEliminar
  8. Hola a todos:
    En este viernes festivo, aunque teñido de luto por la muerte: antes de ayer Fernando Argenta, hoy Nelson Mandela, estoy pensando en nuestra tertulia. ¿Qué ha pasado? ¿Por qué hay tanto silencio?
    La mente, más racional, me dice que vivimos en un mundo muy complicado, cargado de trabajo y responsabilidades. Es difícil encontrar un ratito para sentarse sin prisas, y cuando lo encontramos, igual preferimos coger ese libro que nos tiene enganchados a comentar otro que ya hemos acabado. Lo comprendo y lo comparto.
    Pero lo que me asusta de verdad es lo que me dice el alma, menos racional pero más intuitiva en muchas ocasiones. ¿Os hemos asustado? ¿Ha habido algún comentario que os haya incomodado o incluso ofendido?
    Si ha sido así, os pido humildemente disculpas. A veces la pasión nos ciega y el ardor en la defensa de un punto de vista parece un ataque. Nada más lejos de la realidad, por lo menos en mi caso. Me encanta leer, creo que es un vicio que compartimos, pero me gustan mucho más las personas. Es más creo que leo, entre otras razones, para entender mejor a las personas, cercanas y lejanas.Por eso prefiero una buena conversación sobre un libro a la simple soledad de la lectura.
    Hablemos, por favor, y discutamos, de este o de otro libro. Lo estoy deseando.
    Un besazo grande.
    María

    ResponderEliminar
  9. María, qué bonito lo que has escrito. Estaba preparando la cena y me he emocionado. La he terminado, les he dejado cenando en la mesa y me he puesto a escribir, no me llegaba el momento...
    Cuánta alma en esas palabras. Yo también la uso a menudo, porque lo necesito físicamente.
    En mi caso, el no escribir ha sido debido a... no sé. Como tampoco sé porqué no participo ya en el otro foro que era habitual en mí y que Blanca conoce, que me ha dado la vida desde hace... tres o cuatro años, Blanca lo recordará, a mí se me escapa.
    Creo que llamaría, a mi motivo, falta de entusiasmo en general, en todos los órdenes, que me impele a hacer lo "fácil", es decir, en cuanto a ocio, a leer, nada más. Como tú dices, es un placer, pero no el único y, además, es solitario. Pero las palabras de amigos y amigas son impagables, qué bálsamo para nuestro espíritu... Muchas gracias por las tuyas.
    Por cierto, estoy releyendo "El corazón helado" de Almudena Grandes, que me encantó en su día y ahora también, aunque se me hacen un poco pesados algunos pasajes en los que hace unos enunciados larguísimos... He llegado a pensar, estos días, en que no sé si no es una desgracia que un libro me guste tanto... porque no me deja concentrarme en otra cosa.
    Ahora voy a comentar el de Vargas Llosa.
    Un beso muy fuerte a tod@s y especialmente para ti, María.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, Pilar, por tus cariñosas palabras.
      A mí también me gustó mucho "El corazón helado", y eso que tenía ciertos prejuicios hacia su autora que me hacían evitar su lectura. Hasta que una amiga (¡Qué importantes son las amigas!) insistió en que le diera una oportunidad al libro. Y me encantó, sobre todo el proceso de descubrimiento que vive el personaje de Álvaro sobre su padre y la manera en que se engarzan, como si de un reloj de precisión se tratase, las vidas de dos familias de Torrelodones. Almudena Grandes, desde la ficción, realiza una interesante reflexión sobre el peso de nuestro pasado y la necesidad de conocerlo adecuadamente para poder afrontarlo.
      Y la cita de Ortega y Gasset del comienzo, no tiene desperdicio: "Lo que diferencia al hombre del animal es que el hombre es un heredero y no un mero descendiente."
      Estoy de acuerdo contigo en que la narración pierde el ritmo en ocasiones con descripciones excesivas que lastran la historia sin aportar nada. Quizá necesitaría una labor de depuración,¿no crees?
      Por otra parte, lamento esa falta de entusiasmo que mencionas. Me recuerda a un estupendo poema de Ángel González titulado "Esperad que llegue"(http://poesiaarmafuturo.blogspot.com.es/2012/07/angel-gonzalez-esperad-que-llegue.html )
      Como en el poema, esperaremos "con el alma en vilo" a que llegue ese día en el que el silencio dé paso al entusiasmo. Ánimo y suerte. Un beso para todos.

      Eliminar
  10. Mis personajes preferidos también han sido Rigoberto y Lucrecia. He llegado a tener un pensamiento que seguro que ha venido motivado por lo que estamos viviendo desde hace unos años en este bendito país: qué maravilla, unas personas de tan alta posición y tan buenas, tan honradas, tan sensatas, con tan buenos sentimientos... Perdonad si parece frívolo, pero es lo que pensé. El hijo, Fonchito, un encanto, el hijo adolescente que todos querríamos tener... jejeje. No me ha gustado nada el personaje de Edilberto Torres, que considero una excusa para rellenar páginas.
    Felícito es un producto de su infancia totalmente, tan dura. Todas sus acciones quedan plenamente justificadas por la máxima de su padre "Hijo, no te dejes pisotear". Claro que tampoco se ha esforzado mucho o nada por salir de ella, por abrirse a otros horizontes, por explorar otras posibilidades... En ese contexto entiendo perfectamente su reacción con su hijo mayor. Es dura, terrible, por supuesto... Pero la justifico, la entiendo. No siempre los padres pueden ni deben perdonar, olvidar... Hasta cierto punto, perderían su propia identidad, su propia valía como seres humanos que también merecen y necesitan toda la consideración.
    A mí también me ha gustado Gertrudis. Pobre mujer, qué vida tan triste, con ese lastre desde su adolescencia, sin ninguna consideración durante toda su vida... Hasta que alguien la saca a la luz y empieza a resplandecer, a vivir.
    Los personajes de Ismael y Armida no me han dado ni frío ni calor y los hijos de Ismael son fantoches, creo que el escritor se ha lucido ridiculizándolos al máximo.
    Por último, me han sido simpáticos los personajes de los policías y de la secretaria.
    El por último debería venir aquí: como dice el santo de Severina, yo también he pensado que el libro ha sido "alimenticio".

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias de nuevo, Pilar. Tu reflexión sobre Felícito me ha parecido la clave para entender el título del libro de Varguitas ¿Héroe? me preguntaba yo. Sí, héroe por un comportamiento acorde con sus propios valores, cincelados en su piel desde la infancia (¿Cuántas veces se repiten en el libro?)
      Y eso me lleva a otras dos preguntas, que también Pilar ha dejado esbozadas : ¿creéis que los padres deben perdonar todo? ¿Somos conscientes de que la herencia "espiritual" que damos a nuestros hijos puede marcarlos tanto positiva como negativamente? Todos en esta tertulia somos padres, madres y/o hijos, ¿qué pensáis al respecto?

      Eliminar
    2. La verdad es que para mí ninguno de los dos son especialmente héroes.
      Para mí un héroe es alguien que hace algo por los demás. Según el DRAE, "Varón ilustre y famoso por sus hazañas o virtudes."
      En estos dos casos, veo que son "ejemplares" en cuanto que son fieles a sus principios, y que no se dejan doblegar.
      Rigoberto, ayuda a su amigo y a su segunda mujer, pero en el caso de Felícito yo pienso que es más cabezonería por las últimas palabras de su padre, como quien se empeña en sacar brillo a los zapatos todas las noches como lo hacía su padre.
      Contesto a las interesantes preguntas de María:
      ¿Los padres deben perdonar todo?
      La cuestión no es si deben, que yo creo que no, sino si lo hacen. Yo creo que va en la naturaleza del padre amoroso, a imitación del padre de la parábola del hijo pródigo.
      Cada cual supongo que actúe según su temperamento y sus principios. Habrá padres que no perdonen una, y otros que lo perdonen todo... Habrá padres que perdonen, pero que no olviden.
      No sé qué es lo peor que me podrían hacer mis hijos. ¿Una traición a la altura de la de Miguel? Pienso que Felícito no fue un buen padre, lo "educó", pero no le dio amor, ese amor que le faltaba para perdonarlo, o, por lo menos, para no ser tan cruel. Para mí que Felícito sólo amaba a sus principios.
      El perdonar sí que es propio de un héroe al que yo pueda admirar. El perdón produce mayor liberación a quien lo ejerce que a quien lo recibe.
      ¿Somos conscientes de que la herencia "espiritual" que damos a nuestros hijos puede marcarlos tanto positiva como negativamente?
      Sí, lo que no sé si estoy consiguiendo transmitirles la herencia espiritual adecuada, ni si lo estoy haciendo de la manera correcta.¿Cómo es la cita? Todos sueñan con dejar un mundo mejor para sus hijos, pero pocos sueñan con dejar unos hijos mejores para el mundo.
      Ojalá todos tuviésemos esta máxima bien presente en la educación de hijos y alumnos.

      Eliminar
    3. Puntualizo: más que no perdonar (opino que perdonar no es fácil, pero es sano emocionalmente), pienso que hay cosas que no se pueden permitir. Perdonar no implica consentir o transigir.

      Eliminar
    4. Me alegro de que hayas cambiado el verbo, Blanca. Permitir es una cosa y perdonar es otra.
      No creo que sea lo más relevante el hecho de que Felícito no fuera un padre amoroso. Tampoco lo fue para su hijo menor.
      Recuerdo que, aparte de ser el amante de la amante del padre, lo cual no juzgo porque entra en la esfera enteramente privada de ambos, es un delincuente: fingió un secuestro e incendió el taller de su padre.
      Desde luego no es lo peor para Felícito, que aprovecha esa coyuntura para saldar viejas deudas con ese hijo y quedarse tranquilo de la forma adecuada a su personalidad.
      Si intentamos ser un poco empáticos con él, lo entenderemos, aunque no lo compartamos.

      Eliminar
    5. María, tus preguntas:
      ¿Perdonar? Depende de lo que sea. ¿Para qué existe el calificativo "imperdonable"? No, no se puede perdonar todo. ¿Se puede perdonar a un hijo que te ha pegado? Y no hablo de niños, sino de adultos. En absoluto. Aquí entraría un poco tu otra pregunta. ¿Son los hijos responsables de sus actos, cuando son adultos? Sí, definitivamente. Claro que les habrá influído la educación que se les haya impartido, los valores que se les haya inculcado, pero no son garantía de nada, tanto si han sido positivos como negativos. Al llegar a cierta edad, se SABE que hay opciones, siempre, y cada uno elige la suya.

      Eliminar
  11. Nunca vi tan claro como en estos días el significado de la expresión latina Tempus fugit. De verdad que los segundos se me escapan, pero leo vuestros comentarios con avidez desde la minúscula pantalla de mi HTC. Me recordáis que mi pasión por la lectura no está muerta, sino levemente aletargada. Gracias, de verdad.
    De todas formas, creo que el libro no ha dado pie a la discusión. Al menos como enganche para comenzar el blog con suficiente fuerza (entono el mea culpa). Coincidimos en que algunos de los personajes como el de Rigoberto o el de Gertudris brillan e invitan al lector a seguir su estela a lo largo de la novela; sin embargo, la historia se diluye. Si os fijáis solo hemos hablado de personajes y no de la trama. ¿Y qué me decís del final? Como dirían mis alumnos "no lo pillo" ;) En fin...creo que muchos sufrimos de ese falta de "entusiasmo" (o cansancio, en mi caso) que no nos deja escribir. ¿Exceso de pasión María? Bienvenido sea.

    Un besazo gordo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tranqui, Vane.Tu hijo es el libro más hermoso que se te muestra cada día. Disfrútalo y poco a poco podrás simultanear "lecturas". Pero no pierdas esa, porque pasa tan rápido...

      Eliminar
    2. Qué bonitas palabras, María :-)

      Eliminar
    3. Vanesa, yo tampoco lo pillo, jajajajjjj

      Eliminar
  12. ¡Ay!, Vane, ya te diría yo como fugit el tempus..., así que carpe diem, a mal tiempo, buena cara, etc. Yo ando lenta últimamente, porque haber salido de mi zona de confort laboral me está suponiendo un cierto esfuerzo, como era de esperar.
    Pero quizá es que hemos agotado las posibilidades de ese héroe discreto, aunque la última aportación de Pilar me ha parecido muy instructiva (gracias, Pilar) y nos resistimos a dejarlo tan pronto porque esperábamos más de él y parece una deserción dejarlo ahí.Lo siento, Mario, pero la cosa no da más de sí; esperaré tu próxima obra y leeré alguna antigua que tengo pendiente.
    Me parece que el guante de la elección del próximo libro lo tenía Jesús, venga, Jesús, ponnos tarea, que la Navidad puede ser una excusa para leer más o mejor. Al margen de la tarea yo recomiendo La vida por delante, de Romain Gary. Lo tuve que leer hace años en francés, en la Escuela de Idiomas y me gustó mucho. Hace pocos años se hizo una adaptación teatral protagonizada por Concha Velasco que tuvo muy buenas críticas, cosa que no me extraña, porque el papel de madame Rosa es una perita en dulce. Una vieja prostituta retirada y enferma cuida de los niños de sus compañeras de oficio en los suburbios de París. Uno de esos niños, más abandonado que los demás, establece un vínculo muy especial con esta mujer, y es la mirada herida del niño, Momo, la que nos hace ver las vidas heridas que le rodean, especialmente la de Rosa. No es una novela, fácil, no complaciente, pero sí muy humana y eso implica un poco de humor y ternura, las suficientes como para mantener, a pesar d todo, la fe y la confianza en las personas y el porvenir.
    Está publicada en español en edición barata, no recuerdo la editorial (estoy en casa de mi padre y no tengo el libro a mano) Romain Gary fue dos veces Premio Goncourt, estuvo en la Resistencia, escribía con seudónimo, Émile, Ajar, y ¡oh, glamour! estaba casado con la actriz Jean Seberg (la mejor Juana de Arco del cine) cuando ella se suicidó. Él también se suicidó. Por seguir con el apartado rosa, ella había estado casada también con Carlos Fuentes. La novela me gustó mucho, por eso al verla hace poco en español la compré para volver a leerla y disfrutarla. Las notas prensa del corazón no añaden nada a la calidad de la obra, lógicamente, pero parece que una determinada sensibilidad en el autor hace más atractiva la lectura de sus obras porque ¿quién puede pasar por la vida sin heridas?
    Oigo que se van levantando los "huéspedes" y este comedor va a dejar de ser mi sitio: me mandarán a la cocina para ir preparando el menú. Menos mal que hoy solo somos diez.
    Disfrutad del falso puente. Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Oído cocina! Tiene una pinta estupenda, Seve. Incluso con las sabrosas notas de corazón (je je) Ya me lo he apuntado para Navidad. Muchas gracias.

      Eliminar
  13. Sobre el libro:


    http://www.casadellibro.com/libro-la-vida-ante-si/9788483465349/1162330

    Sobre la adaptación teatral:
    http://www.revistadeletras.net/la-vida-por-delante/

    ResponderEliminar
  14. En la estela de Vargas Llosa, acabo de leer "La fiesta del chivo", que varias amigas me habían recomendado. Me ha gustado muchísimo, a pesar de ser tremendo. Alternando con otros y con la lectura del último capítulo de "Ulises", espero ponerme al día con sus primeras obras.
    Me ha venido una duda: ¿por qué parece escrito por una persona distinta de la que escribió "El héroe discreto"? Son totalmente distintos, no sólo por el tema, sino por el estilo en sí.
    Quienes estáis más al día de los libros de Vargas Llosa ¿son los primeros de un estilo y los actuales de otro?
    Desde luego, "El héroe discreto" es mucho más sencillo. ¿Los inmediatamente anteriores son parecidos? ¿Y los primeros? ¿Son similares a "La fiesta del chivo"?
    Si es así, me temo que Vargas Llosa se ha subido al carro de la mercantilización de la literatura. Se editan tantísimos libros parecidos entre sí en la actualidad...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Pilar, hola a todos:
      Perdonad la tardanza pero la semana pasada ha sido un poco "durilla". Efectivamente, "El héroe discreto" parece estar escrito por otro Vargas Llosa, aunque haya momentos, y personajes que sí tienen su genialidad. A mí me pasó algo parecido con su obra anterior "El sueño del celta", que me gustó mucho menos que sus primeras obras,("La ciudad y los perros, La casa verde y Conversación en la catedral") a pesar de que son difíciles, bien por la dureza del tema planteado, como la primera, o por la experimentación con el estilo, las otras dos. Tampoco me hizo reír a mandíbula batiente como " Pantaleón y las visitadoras" o " Elogio de la madrastra" (donde aparece por primera vez Rigoberto y su familia)
      Vargas Llosa es un gran narrador, sabe presentar a los personajes desde puntos de vista muy diferentes y jugar con el ritmo de la historia, a la vez que nos obliga, sin que nos percatemos,a considerar esa "realidad" como totalmente verosímil. Además, maneja el lenguaje con una calidad que se demuestra no sólo en la novela sino también en los ensayos. Te recomiendo un libro titulado " La verdad de las mentiras". En él reflexiona sobre una serie de libros fundamentales del siglo XX. Tras su lectura, apetece conseguirlos cuanto antes para devorarlos.
      Por tanto, genial que hayas leído otra obra y que no te quede el "gusto de boca" de esta última. Sería una pena definirle como autor desde ella.

      Eliminar