“Sobre
el Atlántico avanzaba un mínimo barométrico en dirección este,
frente a un máximo estacionado sobre Rusia; de momento no mostraba
tendencia a esquivarlo desplazándose hacia el norte. Las isotermas y
las isóteras cumplían su deber. La temperatura del aire estaba en
relación con la temperatura media anual, tanto con la del mes más
caluroso como con la del mes más frío y con la oscilación mensual
aperiódica. La salida y puesta del sol y de la luna, las fases de la
luna, de Venus, del anillo de Saturno y muchos otros fenómenos
importantes se sucedían conforme a los pronósticos de los anuarios
astronómicos. El vapor de agua alcanzaba su mayor tensión y la
humedad atmosférica era escasa. En pocas palabras, que describen
fielmente la realidad, aunque estén algo pasadas de moda: era un
hermoso día de agosto del año 1913.”
Así comienza una de las novelas más importantes del siglo XX, menos
leída aun (y conocida) que Ulises. De los muchos tics y fáciles
costumbres del escritor Hulbek esta es una, la meteorológica. Otras
se limitan a casi copiar de la Wikipedia (Princesa de Asturias,
bien) cuando hace turismo y a citar con minuciosidad todas las
marcas y tipos de comida que se le pasan por la cabeza. No voy a
cansaros con ejemplos, porque los pocos que hemos conseguido
terminarla lo vemos por todas partes. Calificarlo o valorarlo, cada
uno como quiera. Es su derecho y el nuestro. Es un escritor siglo XXI
y su primera baza la gana, se le lee. Estas semanas es el libro más
vendido (también en Argentina, he visto), lo ha sido en Francia
desde enero.
Claro que las editoriales mienten, como todos los que venden, en este
mundo de consumo, nadie debería leer una solapa, que cuando no
destripa engaña. El libro no es una distopía, aunque lo pretenda,
salvo en detalles. Porque lo que describe, tal como lo hace o lo
construye ─poco─ se desmorona. Pero sí que desarrolla los
instintos más básicos de los humanos, atreviéndose a poner en
palabras pensamientos machistas y de constante desprecio a las
mujeres. Y a mí me interesa por eso. Lo hizo cuando lo leí en
francés en enero, lo recomendé “en este sentido” como libro
“interesante”, para debatir tomándolo como partida. Y los
resultados no me han decepcionado, sino todo lo contrario. Casi nadie
lo ha leído, y los que lo han hecho, sueltan pestes o les resulta
simple e indiferente.
Hoy por eso, prefiero reconocer que lo que me importa es haberos
visto frente a este libro, Jesús, Rosa, María, Seve. Me ha hecho
pensar, otra vez, porqué es tan difícil comunicarse en profundidad
con los demás, porqué nadie quiere leer lo que le desagrada o le
pone frente a lo negro (El hambre de Martín Caparrós), porqué sólo
gustan historias románticas, personajes con los que identificarse,
finales felices, porqué cada vez más irritantemente en el teatro se
oyen risas cuando se representa La señorita Julia, Tío Vania o Rey
Lear. No soportamos la parte oscura de la vida ni en representación.
No nos gusta que nos digan cómo somos algunos o cómo no somos porque
nuestra cultura, nuestra educación nuestro imperativo categórico
nos frena.
El protagonista (narrador, autor casi, podéis verlo en una
“película”, El secuestro de Michel Houellebecq) es un profesor
de universidad parisino de 40 años. Cada palabra aquí importa. No
es España, ni un pasiego, el que tiene rollos con universitarias
parisinas (de nuevo son necesarias las dos palabras). Yo me lo creo.
Sus hábitos sexuales, sus fantasías reflejan también una realidad
a escala global, demostrada de muchas formas y de las que hoy
prefiero no dar datos, porque es de mal gusto hablar en público de
ello (Houellebecq se atreve). El sexo es una de las mayores
frustraciones de la mayoría, hombres y mujeres por causas distintas.
Cada vez más, como todo, por la mentirosa publicidad, siempre el
capitalismo detrás, “por detrás”, también aquí. La emulación
de lo irreal en películas, novelas romántico-eróticas, pasarelas,
revistas, etc. y cada vez más (gimnasios llenos), qué hombre no es
capaz de hacerlo tres veces seguidas, qué mujer de multidisfrutar a
fondo. (Ahora van a por la “viagra” femenina, bien, otro logro de
la humanidad.) Siempre la productividad, no la calidad, no el deseo,
la ternura, pensar en el otro.
De la utopía concreta, el islam en el poder, que es lo de menos, el
mejor político francés fue para mí Jospin, tanto que en las
presidenciales quedó tercero en la primera vuelta (se retiró de la
política) y pasaron Chirac y LePen. (Se decía, luego tantas veces
hay que hacerlo, “votaremos con una pinza en la nariz” a Chirac.)
Ahora la ultraderecha es el primer partido en Francia (es que en
España no tenemos, jaja), y el porcentaje de musulmanes de segunda y
tercera generación es el más alto de Europa (unos 4 millones). Y yo
si tuviera que elegir votaría a Ben Abbes.
Y para ponerme tan grosero, o más, porque lo mío es opinión en
primera persona, creo que hay mucho de cierto en el sentimiento de
los hombres de haber perdido poder y estar desconcertados frente a
ello. Si me perdonáis lo que voy a decir (si os molesta lo retiro)
qué hombre no se convertiría al Islam si le ofrecen lo que en la
novela. (Y cuántas mujeres no están encantadas de la vida hoy en
Emiratos, siendo sumisas, gastando dinero sin medida, haciendo lo que
prefieran en su casa, sin preocuparse por nada más que satisfacer a
su señor.) ¿Cuántos chinos se quejan de vivir bajo una dictadura,
cuántos preferirían una democracia sin crecimiento y sin bienes de
consumo? ¿Cuántas mujeres, hoy en España, cuántas chicas que sólo
cuentan con lo que su cuerpo ofrece no lo aprovechan para alcanzar
niveles de vida más altos? Ha sido siempre así, ¿Y ahora no? ¿Y
creéis indiferente la moda del legging en invierno y los pantalones
cortísimos en verano? Porque seré yo, viejo verde salido, pero se
me van los ojos a veces detrás de niñas de 14 años
(desarrolladas), que con poca consciencia (¿sus madres?) pasean sus
encantos. (Yo, por el freno de mi educación, enseguida me controlo,
pero ¿no consideráis que otras culturas tienen derecho a no
permitirlo y sentirse ofendidos? ¿O pensáis sin más que eso forma
parte de la “liberación” de la mujer?)
Lo que quería decir sobre todo era que me ha sorprendido ser el
único al que le ha interesado este libro, no como novela, sino por
poner en palabras muchos de los más bajos comportamientos “normales”
de los que seríamos (somos) capaces casi todos. Esta diferencia con
vosotros me sienta mal, yo no quiero ser distinto de vosotros. Si a
Rosa no le gusta, si María no puede empezarlo, si a Seve se le cae
de las manos, si Jesús sólo ve a un misógino, sin aceptarlo como
verosímil, algo falla, en mí. Pero me alegro de debatir con
vosotros, porque es la manera de preguntarse por las diferencias, de
dudar más de uno mismo.
No puedo, después de este fracaso literario, recomendaros una obra maestra, Viaje al fin de la noche, de L. F. Céline (la traducción española es algo blanda). Qué por cierto era profascista, etc. etc. Y qué parecido físico con Hulbek.

También me duele tanta ignorancia de hechos cuantitativos (yo pondría una gran multa a la editorial como al traductor. Y me gustaría contar sobre las últimas teorías de un universo de la nada):
—Sí, el universo es muy bello; y, sobre todo, su gigantismo es asombroso. Cientos de miles de millones de galaxias, compuestas cada una de cientos de miles de millones de estrellas, algunas de las cuales se hallan a miles de millones de años luz, cientos de miles de millones de millones de kilómetros. [...] ¿cuántas tendrán el valor de sostener que todo eso se ha creado por casualidad? Más aún puesto que el universo es relativamente joven, quince mil millones de años como mucho.
El nuevo éxodo judío
Más de 7.000 franceses se trasladaron al Estado hebreo en 2014. El doble que el año anterior. Encabezan por primera vez la inmigración a tierra israelí. Los atentados islamistas de Toulouse y París y el temor al antisemitismo han espoleado el éxodo. Muchos de ellos son jóvenes.
“La mujer no siempre quiere ser tan competitiva como el hombre”Más de 7.000 franceses se trasladaron al Estado hebreo en 2014. El doble que el año anterior. Encabezan por primera vez la inmigración a tierra israelí. Los atentados islamistas de Toulouse y París y el temor al antisemitismo han espoleado el éxodo. Muchos de ellos son jóvenes.
El Instituto Nacional de Estadística cifra en 3.672 millones de euros el dinero que mueve la prostitución. Detrás hay otras cifras: 100.000 mujeres y casi tres millones de clientes forman el sector.
> P. ¿Cómo pueden competir las mujeres y al mismo tiempo mantener una familia?
> R. Hay una forma. Es la baja de paternidad. Los niños no solo los deben cuidar las madres, sino también los padres. Finlandia es un ejemplo. Cuando tienen un niño, ambos padres tienen una baja de 12 meses entre los dos. El padre debe tomar tres meses, la madre tres meses y el resto se lo distribuyen a su gusto. Esto cambia mucho la perspectiva sobre las mujeres en edad de tener hijos. Otro resultado interesante de estas medidas es que en Finlandia los científicos que toman estos tres meses para cuidar del bebé regresan a trabajar como mejores científicos, probablemente porque su cerebro tiene tiempo para funcionar libremente. Se liberan de las rutinas, de la presión y tienen mejores ideas.
Uno de cada cinco menores sufre abusos sexuales, aunque ...
El abuso sexual infantil puede llegar a afectar a entre un 15 y 20% de la población, especialmente del sexo femenino, y a pesar de ser un «problema social importante» suele mantenerse en secreto, ya que apenas se conoce un 2% de los casos.
Uno de cada cinco menores sufre abusos sexuales, aunque ...
El abuso sexual infantil puede llegar a afectar a entre un 15 y 20% de la población, especialmente del sexo femenino, y a pesar de ser un «problema social importante» suele mantenerse en secreto, ya que apenas se conoce un 2% de los casos.
