El gráfico de frecuencias de ayer corresponde solo al monólogo (según la traducción de José María Valverde). De las miles de páginas dedicadas a Joyce y Ulises (para la mayoría de los críticos la novela en inglés más importante del siglo XX) os mando un enlace muy completo de Eduardo Lago (y Vila-Matas): http://www.enriquevilamatas.com/escritores/escrlagoe2.html
A las que habéis hecho el esfuerzo, gracias por la parte que me toque.
Gracias a ti, Jesús, porque de no haber sido por tu reto, todavía seguiría teniendo pendiente al bueno de Ulises, y ahora, al menos, puedo decir que me quedan 87 páginas menos. Otra cosa es que me atreva a opinar ahora mismo. El enlace que mandas resulta abrumador en cuanto a análisis de determinados aspectos de la gestación de la obra y de la dificultad de su traducción, pero me parece interesante. Gracias una vez más.
Hola a todos. Este fin de semana era nuestro plazo y, como me considero una persona de palabra, aquí estoy. En primer lugar, gracias, Jesús, por aportarme este nuevo “camino” al Ulises. Mis intentos previos, fallidos y un tanto decepcionantes, abordaron la obra por el principio, como es lógico (je je) Sin embargo ahora Molly Bloom me ha dejado intrigada y quiero conocer al resto de los personajes que se entrecruzan en su pensamiento, sobre todo a Poldy, también llamado, Don Poldo de la Flora (he de reconocer que me costó un buen rato “relacionarlo” con Leopoldo, Leopoldo Bloom) Por otra parte, he leído el capítulo 18 (¡cuántos ochos en él!) dos veces, aunque lo perfecto quizá habría sido leerlo ocho veces, y aún sigo atrapada en su laberinto. Ha sido una experiencia enriquecedora. Es curioso cómo la mente se adapta a las situaciones. Tras unos segundos de incertidumbre por la falta de signos de puntuación, la lectura se “acopló” y prácticamente no he tenido ningún problema con ese aspecto. Los signos aparecían con naturalidad y llegó un momento en que no era consciente de que faltaban. Sin embargo, lo que no he sido capaz de quitar de mi cabeza ha sido, por una parte, la imagen de Marilyn leyendo una vida que en muchos aspectos se podía parecer a la suya y, por otra, la idea de que un hombre haya sido capaz de plasmar el fluir de conciencia de una mujer. No somos tan diferentes “por dentro”, ¿o sí? En definitiva, me ha seducido. Ese salto permanente de la parte más física de la vida a los pensamientos más profundos sobre maternidad, sexualidad o la diferencia entre hombres y mujeres es magistral. Pero no he “terminado” con ella, todavía sigo dándole vueltas al orden racional de hechos y lugares. En cada lectura se van uniendo pasajes, como los hilos de una costura. Por eso digo que sigo atrapada en el laberinto. Penélope lo está haciendo muy bien. Una pregunta, ¿en vuestra edición aparecen las “O” mayúsculas en determinadas situaciones? ¿Qué sentido le dais?
Supongo que tienes la primera edición. Creo que es confuso el uso de esas Oes mayúsculas. En inglés son así, como exclamaciones, y ayudan a la lectura y a la expresión de Molly. En español, quizá sea mejor usar Oh, Ah, pero a ti te han despistado quizá.
A mí me ayudaría mucho poder resolver el puzzle y lograr ordenar los acontecimientos. Hay partes que no logro encajar, aunque tengo la sensación de que precisamente ése es el encanto del monólogo. Salvando las distancias en Cinco horas con Mario, me ocurrió algo similar. Molly me recuerda a una Carmen mucho más joven, y Poldy me inspira una cierta ternura desencantada, que me recuerda a Mario. ¿A alguno le ha sucedido lo mismo?
Diferentes, sobre todo por la sociedad en la que vivimos y de la que venimos, sobre todo por los papeles que creemos que nos corresponden, mucho menos por la biología que por la psicología inconsciente. Hace miles de años la diferencia era obligatoria, vulgar: cazar o cuidar de los niños; fuerza o sensibilidad. Hoy no tendría que ser, pero el capitalismo lo prefiere: ir al súper lo puede hacer cualquiera, cuidar a los hijos también, conducir o dar clases o cocinar; pero es mejor que la mujer se tenga que poner guapa y que se depile hasta el último pelo y se dé cremas y se ponga ropa cada vez más sexy, y conforte a su marido; y el hombre que vea mucho fútbol, y se compre el coche y el ordenador que le guste, y se preocupe de ir al colegio cuando haya que poner firme a algún profesor, pero las tareas cotidianas que las haga la mujer. La sociedad (hombres y mujeres) sigue aceptando mayoritariamente estas diferencias. Citas de las 7 primeras páginas: << ... porque son tan débiles y quejumbrosos, cuando se ponen malos quieren una mujer para ponerse buenos ... claro la mujer lo esconde para no dar toda la molestia ... no es amor o si no no comería pensando en ella ... todos los hombres se ponen un poco así a su edad ...él no podría pasarse sin eso tanto tiempo ... fingiendo disfrutar hasta que se corre él ...ME GUSTARÍA QUE ALGÚN HOMBRE CUALQUIERA ME COGIESE ALGUNA VEZ ... Y ME BESASE ENTRE SUS BRAZOS NO HAY COSA COMO UN BESO LARGO Y CALIENTE QUE TE BAJA POR EL ALMA CASI TE PARALIZA ...Metiéndotelo dentro porque eso es lo único que quieren de una ... >> Un hombre típico no dice nada de eso. OJO, digo un hombre típico, algunos hombre enteendemos eso y algo podemos ponerlo en nuestros labios. (Y eso que cada vez hay más chicas machotes; ojo, no digo lesbianas.) Si no me crucificáis e intentáis leer literalmente lo que escribo, pienso seguir dialogando con todas vosotras; María, Pilar, Severina, Vanesa, me habéis puesto feliz al saber que os ha interesado leerlo; yo que dudo tanto de mis acciones, estoy encantado.
Jesús, has elegido y puesto en mayúsculas el fragmento que más me ha gustado porque creo que define a Molly...y a Marilyn. Para mí, esa necesidad de ser besado profundamente, entendiendo el beso como una fusión física y espiritual, es la esencia del ser humano, sea hombre o mujer. Y su ausencia, o escasez, provoca muchos conflictos, angustias y búsquedas, muchas veces infructuosas. Yo también pensé en "Cinco horas con Mario" al comienzo, Vanesa. La situación parecía muy similar: una mujer junto a su hombre, aunque uno estuviese dormido y el otro muerto. Sin embargo, son diferentes, no sólo por la edad de ambas mujeres sino por cómo plasman sus sentimientos. Molly nos envuelve, nos arrolla, nos involucra hasta la médula. Con Carmen podemos permanecer en nuestro papel de espectadores, compartiendo opiniones, sí, pero en frío. Creo que es una de las razones por las que Joyce ha creado una de las grandes obras de la literatura universal y Delibes una gran obra.
No pretendía ponerlas en el mismo plano. Carmen carece de la pasión -que no del carácter- de Molly; sin embargo, quizá por mi cariño hacia Carmen, alcanzo a ver en las dos un poso de desencanto que subyace en ambos discursos. Defraudadas por sus maridos. ¿Triste, verdad?
Voy a esbozar aquí un par de cosas que he medio pensado al leer todas las intervenciones seguidas: El desencanto y la frustración están claros en ambos casos pero ¿no influirá en la forma de transmitirlos la que parece cualidad dominante en la mujer de su capacidad para verbalizar? Lo tengo que pensar un poco más y mejor. Y la segunda es mi respuesta clarísima a una pregunta que está más abajo: la libertad de la mujer pasa por la libertad sexual, sin ninguna duda (la explica muy bien Jesús), y por la independencia económica. Aquello tan viejo de que quien paga manda o tiene vuelta de hoja, creo, sin animus molestandi . Qué bien me queda el latín macarrónico, oye.
Efectivamente, Seve. En el libro aparece esa idea con claridad. Molly no se considera igual que otras mujeres, pero sí manifiesta su dependencia económica (sus preocupaciones por la ropa y el calzado salpican muchos pasajes del monólogo) Es más, ese reproche parece casi un grito cuando dice "Tengo la intención de contárselo todito y obligarle a que se lo haga delante de mí lo tiene bien merecido toda la culpa es suya si soy adúltera como decía aquel individuo en el gallinero (...) y cuando lo tenga en mis partes morenas le diré que necesito 1 libra o quizá 30 chelines le diré que necesito comprar ropa interior así que si me lo da no será tan malo tampoco se trata de dejarlo tan tieso como hacen otras mujeres..." Pero, y quizá ese aspecto es el que la humaniza y nos llena de ternura, tras esos reproches hay una persona enamorada 16 años después "Dios mí después de aquel largo beso casi me quedo sin respiración sí dijo que yo era un flor de la montaña sí que somos flores todas el cuerpo de mujer sí fue la única verdad que dijo en su vida y el sol brilla para ti hoy sí por eso me gustaba porque vi que entendía o que sentía lo que es una mujer y yo sabía que siempre le podía buscar las vueltas y le di todo el placer que pude invitándole hasta que me pidió que dijera sí..." Blanca, estas citas "van" para ti...como aperitivo de lectura. Muases
A propósito de los pensamientos sobre sexo que invaden la obra, resulta sorprendente su modernidad no sólo por su naturalidad a la hora de manifestar deseos ("O Dios ojalá que estuviera aquí o alguien con quien dejarme ir y correrme otra vez ya ves siento que me arde por dentro") como por la claridad de sus ideas. No es una mojigata, sino que sabe lo que quiere y lo que no ("quieren hacerlo todo demasiado deprisa le quita el placer a esto y a todo" "por que no puedes besar a un hombre sin ir y casarte con él primero") Me viene a la cabeza una serie que emite Canal + titulada "Masters of Sex". Está basada en una obra de Thomas Mailer que recrea las experiencias de un ginecólogo, William Master, y una psicóloga, Virginia Johnson, en los años 60. Realizaron investigaciones sobre el cuerpo humano durante el acto sexual por medio de un gran número de voluntarios y sus conclusiones resultaron escandalosas en la sociedad norteamericana de la época. La que generó más polémica fue la comprobación empírica del placer femenino durante el acto sexual, superior en todos los aspectos al masculino. Molly ya lo sabía. http://cultura.elpais.com/cultura/2014/01/07/actualidad/1389096819_667074.html
Bueno, Vane, ¿tú te imaginas diciendo cualquiera de esas frases cambiando él por ella, o al revés, o a quien las dice? Añadiendo, y el tema se las trae, y es un pantano, que no sólo están defraudadas ellas por sus maridos (y Molly no tanto), también lo están ellos por ellas. (Me gustaría componer con retazos de los otros capítulos de Ulises un monólogo de Poldy Bloom.) Intentaré ser cuidadoso, pero generalizando, lo que siempre significa mayoría estadística, la desilusión suele ser mutua y tanta responsabilidad de ellos como de ellas. Hoy algunas han perdido mucho también con la "liberación" laboral y están mucho más agobiadas (y a veces amargadas); y algunos han dado muchos pasos en pocos años en sensibilidad, reparto de tareas y otros aspectos "femeninos". La caída a la realidad suele ser mutua si lo que se espera es un modelo "ideal" de hombre o mujer, si ella no sabe que él (sobre todo joven, aunque nunca deje de ser niño) lo que quiere es sexo, y protección-admiración; y él no sabe que ella le idealiza y quiere sobre todo cariño, sexo con ternura y protegerle. (Pero además, ahora, esta malvada sociedad pretende que todos tengamos todo: dinero.) Y por seguir simplificando, a los hombres nos tira tanto el sexo, que siempre, también ahora, cualquier chica sabe que puede estar sentada sobre su fortuna, y muchas siguen usando su atracción para tener una vida mejor.
Comparto con María el "asombro" de que un hombre haya sabido describir tan bien los pensamientos de una mujer. Y he quedado maravillada de lo bien que ha resuelto lo que creo que ha de ser muy difícil de expresar por escrito: tantas páginas de pensamientos inconexos. Después de los primeros días, en que no podía leer más de una página diaria, fui entrando y gustándome cada vez más. Sí, Jesús, ha sido un ejercicio estimulante. Como dices, una mujer absolutamente común, como pueda serlo cualquier otra, con todos sus sueños, alegrías, enfados, tristezas, recuerdos, anhelos, inquietudes, frustraciones, ilusiones... No conozco la historia de la obra, por desgracia. Pero imagino que en su época debió de causar impacto la total desinhibición al tratar de todo lo referido a la vida sexual de Molly ¿no? No debía ser muy habitual en literatura. De todas formas, es una manera más natural de tratar la sexualidad que la de muchas obras actuales, en las que, precisamente para dar una imagen moderna y sin prejuicios, se llega al otro extremo: dando por sentado que, en sexualidad, todo puede ser "normal", dependiendo de cada uno, en la actualidad sólo se trata el tema de una manera, a mi entender, casi excesiva. María, yo también pensé durante unos segundos quién era Don Poldo de la Flora, jeje... En cuanto a las "O", no me he fijado, la verdad. Lo que sí me ha llamado la atención es que los números se escriben en cifras, no en letras, lo cual encuentro lógico dado que el texto describe pensamientos, es decir, más bien imágenes y un 4 es la imagen del número cuatro... Gracias, Jesús. Ha sido una grata experiencia.
Sí, imagina hace 100 años leer esto. Como antes Las flores del mal, o nuestra conocida Madame Bovary, no solo escandalosa por los adulterios de una burguesa de provincias, sino por que SE ABURRÍA y LEÍA. Y de Las sombras de Grey leí con mi hija (en pdf gartis, claro aquí) la dedicatoria y el primer párrafo y nos morimos de vergüenza de tan mal escrito y vulgar sin gracia. Y por qué no se le dice a esas "lectoras" que hay mucha literatura erótica de calidad, desde Las mil y una noches, El Satyricón, La lozana andaluza, Apollinaire, Pierre Louys, El amante de Lady Chatterly, Bataille, Lolita, El amante, etc. Me gusta también tu reflexión de que ni nosotros mismos nos atrevemos a decirnos todo lo que pensamos.
He pensado que James Joyce trata, en este capítulo, mejor a la mujer (Molly) que a los hombres. Quiero decir que Molly sale mucho mejor parada que Poldy y los demás personajes masculinos que de forma más o menos esporádica salen en el texto, a la mayoría de los cuales sólo se refiere en el aspecto sexual, muchas veces personajes barriobajeros. De Molly escribe con cariño. ¿De dónde habrá sacado cuáles pueden ser exactamente los pensamientos de una mujer normal? ¿Quizás de su propia esposa? En ese caso, debían tener maravillosas conversaciones. O quizás no se entendían y su mujer le echaba en cara todo lo que sentía por su desafecto y él lo aprovechó para hacérselo pensar a Molly... O, simplemente, era un grandísimo escritor y por eso le salió tan redondo.
He escrito el mensaje anterior desde la oficina y me ha quedado rondando por la cabeza así que cuando iba en el metro me ha entrado la idea de escribir como piensa Molly Bloom porque ha de ser una gozada no tener que pensar en sintaxis ni puntuación y me ha venido a la cabeza el pensamiento de que lo que más me ha gustado de ese capítulo es que describe TODOS absolutamente todos los pensamientos de Molly hay que tener en cuenta que supongo que nunca nadie expresa oralmente absolutamente todos sus pensamientos incluso delante de las personas más íntimas o de más confianza seguro que se quedan briznas de pensamientos e incluso pensamientos complejos que no nos atrevemos a expresar nunca en voz alta eso es lo que creo que hace tan especial ese monólogo interior es realmente interior porque como he dicho ella seguramente tampoco se atrevería debería decir atrevería eso es una pregunta que iría entre paréntesis pero como no pongo signos de puntuación os lo especifico quiero decir que si no expresamos todos nuestros pensamientos nunca es porque no nos atrevemos ahí iría otro signo de interrogación por qué no nos atrevemos qué curioso no se me ha cortado la inspiración voy a enviar el texto tal cual sin releerlo y os tengo que decir que al no poner signos de puntuación casi que tenía tendencia a no poner ni siquiera acentos hasta pronto y mucho ánimo
Pilar, ¡me quito el sombrero! Estupendo y lleno de sentido. ¿Qué no decimos porque no nos atrevemos? Muchas veces incluso me avergüenzo de lo que estoy pensando, imagínate ponerlo por escrito. Buen ejercicio, sí señora.
Siento haberte escrito "que lo recomendaría a mi peor enemigo" Snif, snif... Era cuando aún no podía leer más de una página al día. Sí, lo recomiendo, para vacaciones, por ejemplo...
María, es realmente catártico escribir sin tener que pensar en perfecciones, por poco que nos cueste escribir bien. Podría ser una buena manera de escribir un diario, con un teclado, por supuesto. A mano, imposible: la mente más rápida y perdería autenticidad. Lo pensaré... Quizás mañana, como Escarlata.
Pues yo no he podido leerlo porque no me reincorporé al trabajo hasta el martes pasado, y resulta que en la biblioteca del centro no tienen el Ulises. Pero leyendo vuestras interesantes aportaciones (gracias, María; gracias, Pilar), me están dando ganas de leerlo.
¡Hola chicos! Aquí estoy. Un poco tarde,pero espero que a tiempo para iniciar el diálogo. Lo cierto es que el personaje de Molly me ha conquistado. Si os soy sincera, ha habido partes en las que no he logrado seguirla, que su torrente de pensamientos me abrumaba, pero no por ello, dejaba de leer (volvía atrás sin entender e intentaba hilar). Inevitablemente, han venido a mi cabeza dos personajes femeninos con los que me había ocurrido lo mismo: La Regenta y Madame Bovary. Todas ellas definidas por hombres, marcadas los hombres e descritas por ellos. Curiosamente, las tres atrapadas en un mundo marcado por lo sexual, lo que me hace pensar ¿pasa la libertad de la mujer por una libertad sexual? ¿Es real? Ahí lo dejo. Jesús, me ha encantado la propuesta. Difícil y excesivamente dura para mí, pero seductora. Mucho. Por cierto, he subrayado medio libro (al final tuve que leer en papel, es mi sino). Pilar, tengo pendiente un intento de monólogo como el tuyo. Lo de no pensar en la puntuación, tiene que ser catártico.
En mi opinión, no tengo ninguna duda de que la libertad de la mujer pasa por la libertad sexual. Lo delicado es qué significa exactamente, porque debería ser sencillo pero como la mayor parte de esa libertad interacciona con la de otras personas hay que pensar también en ellas. Que la existencia de los anticonceptivos ha sido uno de los mayores avances sociales me parece obvio, así como el reconocimiento del derecho de la mujer al placer sexual (por cierto ya Tiresias decía que muy superior al del hombre, y a mí también me da esa impresión). Que eso signifique que la niña desde los 14 años debe tener relaciones sexuales y cuantas más mejor y con chicos y chicas y no importa que quede embarazada que puede abortar sin límite y... yo creo que eso no es libertad sexual, sino ignorancia y estupidez. Y los mayores sabemos que el sexo es una necesidad mayoritaria como ir al baño, comer y tomar café, pero que nos gusta más el amor, las caricias, el calor, la compañía, los besos y los abrazos, la ternura y que el otro lo pase bien. (¿No habrá quedado cursi, Molly?)
Bien, creo que me toca. Cuando decidí aceptar el reto de Jesús y me dije a mí misma: "mí misma, lo lees ahora o nunca", salí corriendo a comprarlo y solo encontré la edición de Cátedra que, además de pesar mucho para leerlo en la cama, tiene una bonita letra de pata de mosca. Como una ya es presa de la presbicia, aquí se presentó otro pequeño inconveniente.Pero los mayores inconvenientes venían de bastante atrás. Mi presunta educación literaria viene de una época en la que "había que": "había que leer" obras rompedoras, por supuesto obras prohibidas (todavía coleaba el oprobioso Índice), había que ver cine de "Arte y ensayo", rechazar por principio cultura española, salvo honrosas excepciones, etcétera, y lo escribo completo para que se vea que era un etcétera muy largo. La biblia de lecturas había que empezarla por los autores del boom y alrededores: no podía faltar Miguel Ángel Asturias y había que saber recitar a César Vallejo; se podía hacer una incursión por el Cela de San Camilo 1936 y una concesión a Los gozos y las sombras de Torrente. Pascual Duarte se daba por supuesto y que no se te ocurriera ir a ver Sonrisas y lágrimas. El verdugo y Plácido abrían el camino al buen cine español. Y, en el colmo de la frivolidad, dignificada por el idioma imperialista, se podía ser de los Beatles o de los Rolling; ni qué decir tiene que los dioses eran estos últimos; los escarabajos eran pura burguesía disfrazada. Así las cosas, en la cúspide de la intelectualidad estaba Ulises. Y para llegar tan alto había que pasar antes por estaciones no menos necesarias: El guardián entre el centeno o Santuario se consideraban albergues de altura. El moderno Odiseo en lucha con la mediocridad hostil de una capital triste era el resumen que los colegas más leídos transmitían para vendernos la moto, y le añadían de serie la ruptura con las reglas gramaticales: el lector tenía que completar la obra, el autor ya no era el diosecillo-creador que la dejaba terminada, como las morcillas de Julio Camba, preparada para su degustación. Más adelante sabríamos que Conrad era el padre de la idea de la participación del lector en lo leído, pero sin la pedantería setentera. Y no olvido el toque escabroso: la relación personal de Joice con Nora, su esposa, conocida a través de un volumen de cartas, era lo suficientemente escabrosa, escatológica y escandalosa, como para motivar un montón, entrando en contradicción, claro está, con aquello de que la obra se basta a sí misma, y bla, bla, bla Con semejante equipaje, que no describo completo para no quedar peor todavía, los aprendices de lectores comprometidos nos acercábamos con temor reverencial a Ulises...y a aquella "pobre mujer", Molly. (Continuará)
¿Y qué pasa si no es tu momento y el libro se te atraviesa? ¿Te vas a atrever a decir que no te gusta? El rosario de excusas para justificar el "aplazamiento" de la lectura tenía tantas cuentas como los innumerables mártires de Zaragoza y todas eran a cual más peregrina. Y, entre tanta excusa, una espina clavada: ¿no voy a poder? La respuesta es sí, I can. El primer mordisco, ese que te hace pecar con la manzana, ya está. Yo intuía que me iba a gustar Molly como sabía que me iba a gustar conducir, aunque nunca llegara a probar ninguna de las dos cosas. Me costó entrar, aunque tengo que confesar que haber leído en su momento otras obras que rompían con las convenciones de la gramática ayudó un poco. Fue más difícil aceptar que la voz de mujer que se desnudaba con total falta de pudor y de provocación había salido de la mente de un hombre ( y no me olvido de Ana Ozores, Emma Bovary o Ana Karenina). Y se me plantean dos preguntas: primera, ¿una mujer entra de igual manera en la mente de un hombre? a la que me respondo que, olvidándome de la ciencia y recurriendo a cualquier mito, somos dos mitades de un todo, luego, sí. Segunda: si acepto lo que acabo de escribir ¿en qué proporción nos apropiamos cada mitad de la otra? Pero ahora no voy a entrar en lo del lado femenino y similar. Como Escarlata, ya lo pensaré mañana. Hoy puedo afirmar que disfruté de la lectura de la Penélope propuesta por Jesús, que la considero de las mías y que, gracias a ambos, Jesús y Molly, Molly y Jesús, me voy a comprar una buena lupa porque Ulises caerá en mis redes, por fin.
Me tocó sufrir parecidas imposturas e imposiciones a las que cuentas, aunque no vi Johnny cogió su fusil ni otra que filmaba entero un parto, y no resistí El año pasado en Marienbad, aunque qué nombre tan bonito el de ese balneario checo. Pero no hay que perderse lo bueno porque lo defiendan snobs (gracias por hacerme caso esta vez). Como dijimos el que la mayoría de grandes escritores fueran insoportables no tiene que alejarnos de su obra. Me resulta muy difícil y controvertido el tema hombres y mujeres, siempre es fácil que alguien no entienda lo que quieres decir o se sienta insultado. Y en este blog soy el único. Antes lo he dicho porque lo creo así: tengo más en común con algunas mujeres que con la mayoría de los hombres. Es un problema de sensibilidad y de no seguir lo que se supone que ha de ser tu papel por hombre, mayor, moreno, español, profesor, físico, santanderino, miope, casado, con hijas, que conduce, que vivió en París (bueno esto sí es importante). Con quien me llevo en el insti son 2 ó 3 mujeres, la mayoría de alumnos que me preguntan son chicas, etc. Quiero decir que la distinción existe porque para la mayoría de los hombre y de las mujeres es más seguro seguir un camino muy hollado que intentar otro menos conocido. Enseguida tu mujer se puede mosquear si estás mucho con una amiga (y ahora, ¿por qué no con un amigo?; ¿por qué la intimidad en vestuarios masculinos o femeninos si acaso a alguien le gustan los de su sexo? ¿O lo ocultamos?) La mayoría prefiere seguir los cánones que la sociedad impone, mejor bautizarse y casarse por la Iglesia, o dar clases de Religión, pero ¡si no crees en ello! Ya pero llama menos la atención, es lo que hacen todos. Uy, perdón.
A mí me encanta leer que un hombre se considera sensible. ¡Son tan pocos los que lo reconocen! Incluso los que se atreven a sentirse sensibles. Qué pena... Han hecho y hacen mucho daño los estereotipos de toda índole, en hombres y mujeres. Atreverse a ser diferente, a no seguir la corriente, pero aceptando al que es lo contrario porque así lo ha decidido... Eso es la verdadera libertad individual.
Se me olvidó incluir una pregunta, tal y como sugería Vanesa para animar la conversación. ¿Os habéis sentido identificadas con Molly?¿En qué, si no es mucha indiscreción?
Sí, ya lo dije hace mucho. Me he sentido identificadA con Molly. Molly Bloom soy yo. Bloom significa floración, me gustan las flores, ahora ya salieron prímulas y mimosas, empiezan los primeros árboles ciruelos-cerezos, mirobalán, almendros, veronica persica, vinca pervinca, pimpinela escarlata. Me identifico sobre todo en los deseos y errores de la juventud y en ver cómo corre el tiempo (y Molly todavía no lo sabe bien, tiene 33, creo) y no se cumplen los deseos, o lo que es peor, algunos se cumplen, pero sí se repiten los errores, y en la necesidad de ser querido, ella por Poldy o por Boylan, por quien la haga sentir que no está sola.
Seguro que sí que encontraría frases con las que me siento identificada. Cuando tenga el libro a mano, las buscaré. Como anécdota os cuento que no hay prisa por devolverlo a la biblioteca del colegio... La bibliotecaria ya me dijo que dudaba que alguien lo pidiera...
He estado releyendo el libro, a voleo, y no he encontrado frases concretas. En lo que más se parece a mí, quizás, es en lo que hemos comentado varias veces de ella: en que es una mujer normal, nada "literaria" como las protagonistas de la mayoría de novelas, que siempre suelen destacar en algo y hasta cuando aparecen en una escena en la que lavan platos parecen distintas, ya que parece que ni se mojen las manos. En fin, no sé si me entendéis. Lo siento, Blanca. No puedo darte detalles más concretos porque serían demasiado íntimos y no me atrevo, jejeje. Quizás los escriba en mi diario en estilo Molly Bloom. Espero que los demás sí puedan aportar algo. Yo tengo otra pregunta: ¿pensáis que Poldy es un hombre razonablemente culto? Molly cita en varias ocasiones que le ha comprado o dado libros para leer, lo cual me lleva a esa conclusión. ¿Qué opináis?
No recuerdo yo a Poldy particularmente culto, Pilar, aunque sí canta arias de Mozart, creo recordar, y lee, pero no le veo particularmente culto. Es clase media, irlandés (judío) de 40 años. Eso ya es cultura de fondo. Además de la página exhaustiva del otro día, la wiki da un resumen correcto: http://es.wikipedia.org/wiki/Leopold_Bloom "El retrato del artista adolescente" es una novela más clásica y muy recomendable (la tradujo Dámaso Alonso) y los cuentos de "Dublineses" son extraordinarios, sobre todo el último, "Los muertos", una obra maestra en mi opinión.
Eso de identificarse con el protagonista tenía un nombre que, por supuesto, he olvidado. Pero nunca olvido identificarme, tengo una tendencia casi enfermiza en verme en los personajes como en un espejo, me da igual que sean hombres o mujeres. Si no entendí mal el monólogo, repito con Jesús lo de los deseos y errores y la necesidad de sentirse amado y el amor como ¿antídoto? contra la soledad y, añado, quizá contra la idea de la muerte, y el deseo de plenitud en el sexo y en el amor. Y la libertad. O igual esto no está en el monólogo y le estoy echando imaginación. Llamadme al orden, plis. Y, en otro orden de cosas, esa Lectura con mayúsculas de Emma Bovary. Cuando llevo a clase dos fragmentos de Bovary y la Regenta para comparar sus lecturas y ver cómo influyeron a las protagonistas, las alumnas (hasta este curso solo había tenido chicas) se asombran de lo subversivo que fue y sigue siendo leer.
El gráfico de frecuencias de ayer corresponde solo al monólogo (según la traducción de José María Valverde).
ResponderEliminarDe las miles de páginas dedicadas a Joyce y Ulises (para la mayoría de los críticos la novela en inglés más importante del siglo XX) os mando un enlace muy completo de Eduardo Lago (y Vila-Matas):
http://www.enriquevilamatas.com/escritores/escrlagoe2.html
A las que habéis hecho el esfuerzo, gracias por la parte que me toque.
Gracias a ti, Jesús, porque de no haber sido por tu reto, todavía seguiría teniendo pendiente al bueno de Ulises, y ahora, al menos, puedo decir que me quedan 87 páginas menos. Otra cosa es que me atreva a opinar ahora mismo. El enlace que mandas resulta abrumador en cuanto a análisis de determinados aspectos de la gestación de la obra y de la dificultad de su traducción, pero me parece interesante. Gracias una vez más.
EliminarPor cierto,Jesús, el gráfico de frecuencias ¿lo hiciste tú con Wordle o lo descargaste?
EliminarEso es, lo hice con Wordle, cogiendo solo el monólogo de Molly.
EliminarHola a todos. Este fin de semana era nuestro plazo y, como me considero una persona de palabra, aquí estoy.
ResponderEliminarEn primer lugar, gracias, Jesús, por aportarme este nuevo “camino” al Ulises. Mis intentos previos, fallidos y un tanto decepcionantes, abordaron la obra por el principio, como es lógico (je je) Sin embargo ahora Molly Bloom me ha dejado intrigada y quiero conocer al resto de los personajes que se entrecruzan en su pensamiento, sobre todo a Poldy, también llamado, Don Poldo de la Flora (he de reconocer que me costó un buen rato “relacionarlo” con Leopoldo, Leopoldo Bloom)
Por otra parte, he leído el capítulo 18 (¡cuántos ochos en él!) dos veces, aunque lo perfecto quizá habría sido leerlo ocho veces, y aún sigo atrapada en su laberinto. Ha sido una experiencia enriquecedora. Es curioso cómo la mente se adapta a las situaciones. Tras unos segundos de incertidumbre por la falta de signos de puntuación, la lectura se “acopló” y prácticamente no he tenido ningún problema con ese aspecto. Los signos aparecían con naturalidad y llegó un momento en que no era consciente de que faltaban.
Sin embargo, lo que no he sido capaz de quitar de mi cabeza ha sido, por una parte, la imagen de Marilyn leyendo una vida que en muchos aspectos se podía parecer a la suya y, por otra, la idea de que un hombre haya sido capaz de plasmar el fluir de conciencia de una mujer. No somos tan diferentes “por dentro”, ¿o sí?
En definitiva, me ha seducido. Ese salto permanente de la parte más física de la vida a los pensamientos más profundos sobre maternidad, sexualidad o la diferencia entre hombres y mujeres es magistral. Pero no he “terminado” con ella, todavía sigo dándole vueltas al orden racional de hechos y lugares. En cada lectura se van uniendo pasajes, como los hilos de una costura. Por eso digo que sigo atrapada en el laberinto. Penélope lo está haciendo muy bien.
Una pregunta, ¿en vuestra edición aparecen las “O” mayúsculas en determinadas situaciones? ¿Qué sentido le dais?
Supongo que tienes la primera edición. Creo que es confuso el uso de esas Oes mayúsculas. En inglés son así, como exclamaciones, y ayudan a la lectura y a la expresión de Molly. En español, quizá sea mejor usar Oh, Ah, pero a ti te han despistado quizá.
EliminarA mí me ayudaría mucho poder resolver el puzzle y lograr ordenar los acontecimientos. Hay partes que no logro encajar, aunque tengo la sensación de que precisamente ése es el encanto del monólogo. Salvando las distancias en Cinco horas con Mario, me ocurrió algo similar. Molly me recuerda a una Carmen mucho más joven, y Poldy me inspira una cierta ternura desencantada, que me recuerda a Mario. ¿A alguno le ha sucedido lo mismo?
EliminarDiferentes, sobre todo por la sociedad en la que vivimos y de la que venimos, sobre todo por los papeles que creemos que nos corresponden, mucho menos por la biología que por la psicología inconsciente. Hace miles de años la diferencia era obligatoria, vulgar: cazar o cuidar de los niños; fuerza o sensibilidad. Hoy no tendría que ser, pero el capitalismo lo prefiere: ir al súper lo puede hacer cualquiera, cuidar a los hijos también, conducir o dar clases o cocinar; pero es mejor que la mujer se tenga que poner guapa y que se depile hasta el último pelo y se dé cremas y se ponga ropa cada vez más sexy, y conforte a su marido; y el hombre que vea mucho fútbol, y se compre el coche y el ordenador que le guste, y se preocupe de ir al colegio cuando haya que poner firme a algún profesor, pero las tareas cotidianas que las haga la mujer. La sociedad (hombres y mujeres) sigue aceptando mayoritariamente estas diferencias.
EliminarCitas de las 7 primeras páginas: << ... porque son tan débiles y quejumbrosos, cuando se ponen malos quieren una mujer para ponerse buenos ... claro la mujer lo esconde para no dar toda la molestia ... no es amor o si no no comería pensando en ella ... todos los hombres se ponen un poco así a su edad ...él no podría pasarse sin eso tanto tiempo ... fingiendo disfrutar hasta que se corre él ...ME GUSTARÍA QUE ALGÚN HOMBRE CUALQUIERA ME COGIESE ALGUNA VEZ ... Y ME BESASE ENTRE SUS BRAZOS NO HAY COSA COMO UN BESO LARGO Y CALIENTE QUE TE BAJA POR EL ALMA CASI TE PARALIZA ...Metiéndotelo dentro porque eso es lo único que quieren de una ... >>
Un hombre típico no dice nada de eso. OJO, digo un hombre típico, algunos hombre enteendemos eso y algo podemos ponerlo en nuestros labios. (Y eso que cada vez hay más chicas machotes; ojo, no digo lesbianas.)
Si no me crucificáis e intentáis leer literalmente lo que escribo, pienso seguir dialogando con todas vosotras; María, Pilar, Severina, Vanesa, me habéis puesto feliz al saber que os ha interesado leerlo; yo que dudo tanto de mis acciones, estoy encantado.
Jesús, has elegido y puesto en mayúsculas el fragmento que más me ha gustado porque creo que define a Molly...y a Marilyn. Para mí, esa necesidad de ser besado profundamente, entendiendo el beso como una fusión física y espiritual, es la esencia del ser humano, sea hombre o mujer. Y su ausencia, o escasez, provoca muchos conflictos, angustias y búsquedas, muchas veces infructuosas.
EliminarYo también pensé en "Cinco horas con Mario" al comienzo, Vanesa. La situación parecía muy similar: una mujer junto a su hombre, aunque uno estuviese dormido y el otro muerto. Sin embargo, son diferentes, no sólo por la edad de ambas mujeres sino por cómo plasman sus sentimientos. Molly nos envuelve, nos arrolla, nos involucra hasta la médula. Con Carmen podemos permanecer en nuestro papel de espectadores, compartiendo opiniones, sí, pero en frío. Creo que es una de las razones por las que Joyce ha creado una de las grandes obras de la literatura universal y Delibes una gran obra.
No pretendía ponerlas en el mismo plano. Carmen carece de la pasión -que no del carácter- de Molly; sin embargo, quizá por mi cariño hacia Carmen, alcanzo a ver en las dos un poso de desencanto que subyace en ambos discursos. Defraudadas por sus maridos. ¿Triste, verdad?
EliminarPor cierto, los demás ¿que fragmentos escogeríais? (en cuanto tenga el libro a mano, pongo el mío)
EliminarJesús, no sé si te he entendido bien. ¿Qué es lo que "un hombre típico no diría? ¿El fragmento en mayúsculas? Gracias
EliminarVoy a esbozar aquí un par de cosas que he medio pensado al leer todas las intervenciones seguidas: El desencanto y la frustración están claros en ambos casos pero ¿no influirá en la forma de transmitirlos la que parece cualidad dominante en la mujer de su capacidad para verbalizar? Lo tengo que pensar un poco más y mejor. Y la segunda es mi respuesta clarísima a una pregunta que está más abajo: la libertad de la mujer pasa por la libertad sexual, sin ninguna duda (la explica muy bien Jesús), y por la independencia económica. Aquello tan viejo de que quien paga manda o tiene vuelta de hoja, creo, sin animus molestandi . Qué bien me queda el latín macarrónico, oye.
EliminarEfectivamente, Seve. En el libro aparece esa idea con claridad. Molly no se considera igual que otras mujeres, pero sí manifiesta su dependencia económica (sus preocupaciones por la ropa y el calzado salpican muchos pasajes del monólogo) Es más, ese reproche parece casi un grito cuando dice "Tengo la intención de contárselo todito y obligarle a que se lo haga delante de mí lo tiene bien merecido toda la culpa es suya si soy adúltera como decía aquel individuo en el gallinero (...) y cuando lo tenga en mis partes morenas le diré que necesito 1 libra o quizá 30 chelines le diré que necesito comprar ropa interior así que si me lo da no será tan malo tampoco se trata de dejarlo tan tieso como hacen otras mujeres..."
EliminarPero, y quizá ese aspecto es el que la humaniza y nos llena de ternura, tras esos reproches hay una persona enamorada 16 años después "Dios mí después de aquel largo beso casi me quedo sin respiración sí dijo que yo era un flor de la montaña sí que somos flores todas el cuerpo de mujer sí fue la única verdad que dijo en su vida y el sol brilla para ti hoy sí por eso me gustaba porque vi que entendía o que sentía lo que es una mujer y yo sabía que siempre le podía buscar las vueltas y le di todo el placer que pude invitándole hasta que me pidió que dijera sí..."
Blanca, estas citas "van" para ti...como aperitivo de lectura. Muases
A propósito de los pensamientos sobre sexo que invaden la obra, resulta sorprendente su modernidad no sólo por su naturalidad a la hora de manifestar deseos ("O Dios ojalá que estuviera aquí o alguien con quien dejarme ir y correrme otra vez ya ves siento que me arde por dentro") como por la claridad de sus ideas. No es una mojigata, sino que sabe lo que quiere y lo que no ("quieren hacerlo todo demasiado deprisa le quita el placer a esto y a todo" "por que no puedes besar a un hombre sin ir y casarte con él primero")
EliminarMe viene a la cabeza una serie que emite Canal + titulada "Masters of Sex". Está basada en una obra de Thomas Mailer que recrea las experiencias de un ginecólogo, William Master, y una psicóloga, Virginia Johnson, en los años 60. Realizaron investigaciones sobre el cuerpo humano durante el acto sexual por medio de un gran número de voluntarios y sus conclusiones resultaron escandalosas en la sociedad norteamericana de la época. La que generó más polémica fue la comprobación empírica del placer femenino durante el acto sexual, superior en todos los aspectos al masculino. Molly ya lo sabía.
http://cultura.elpais.com/cultura/2014/01/07/actualidad/1389096819_667074.html
Bueno, Vane, ¿tú te imaginas diciendo cualquiera de esas frases cambiando él por ella, o al revés, o a quien las dice?
EliminarAñadiendo, y el tema se las trae, y es un pantano, que no sólo están defraudadas ellas por sus maridos (y Molly no tanto), también lo están ellos por ellas. (Me gustaría componer con retazos de los otros capítulos de Ulises un monólogo de Poldy Bloom.) Intentaré ser cuidadoso, pero generalizando, lo que siempre significa mayoría estadística, la desilusión suele ser mutua y tanta responsabilidad de ellos como de ellas. Hoy algunas han perdido mucho también con la "liberación" laboral y están mucho más agobiadas (y a veces amargadas); y algunos han dado muchos pasos en pocos años en sensibilidad, reparto de tareas y otros aspectos "femeninos".
La caída a la realidad suele ser mutua si lo que se espera es un modelo "ideal" de hombre o mujer, si ella no sabe que él (sobre todo joven, aunque nunca deje de ser niño) lo que quiere es sexo, y protección-admiración; y él no sabe que ella le idealiza y quiere sobre todo cariño, sexo con ternura y protegerle. (Pero además, ahora, esta malvada sociedad pretende que todos tengamos todo: dinero.) Y por seguir simplificando, a los hombres nos tira tanto el sexo, que siempre, también ahora, cualquier chica sabe que puede estar sentada sobre su fortuna, y muchas siguen usando su atracción para tener una vida mejor.
Comparto con María el "asombro" de que un hombre haya sabido describir tan bien los pensamientos de una mujer. Y he quedado maravillada de lo bien que ha resuelto lo que creo que ha de ser muy difícil de expresar por escrito: tantas páginas de pensamientos inconexos. Después de los primeros días, en que no podía leer más de una página diaria, fui entrando y gustándome cada vez más.
ResponderEliminarSí, Jesús, ha sido un ejercicio estimulante. Como dices, una mujer absolutamente común, como pueda serlo cualquier otra, con todos sus sueños, alegrías, enfados, tristezas, recuerdos, anhelos, inquietudes, frustraciones, ilusiones...
No conozco la historia de la obra, por desgracia. Pero imagino que en su época debió de causar impacto la total desinhibición al tratar de todo lo referido a la vida sexual de Molly ¿no? No debía ser muy habitual en literatura. De todas formas, es una manera más natural de tratar la sexualidad que la de muchas obras actuales, en las que, precisamente para dar una imagen moderna y sin prejuicios, se llega al otro extremo: dando por sentado que, en sexualidad, todo puede ser "normal", dependiendo de cada uno, en la actualidad sólo se trata el tema de una manera, a mi entender, casi excesiva.
María, yo también pensé durante unos segundos quién era Don Poldo de la Flora, jeje... En cuanto a las "O", no me he fijado, la verdad. Lo que sí me ha llamado la atención es que los números se escriben en cifras, no en letras, lo cual encuentro lógico dado que el texto describe pensamientos, es decir, más bien imágenes y un 4 es la imagen del número cuatro...
Gracias, Jesús. Ha sido una grata experiencia.
Sí, imagina hace 100 años leer esto. Como antes Las flores del mal, o nuestra conocida Madame Bovary, no solo escandalosa por los adulterios de una burguesa de provincias, sino por que SE ABURRÍA y LEÍA. Y de Las sombras de Grey leí con mi hija (en pdf gartis, claro aquí) la dedicatoria y el primer párrafo y nos morimos de vergüenza de tan mal escrito y vulgar sin gracia. Y por qué no se le dice a esas "lectoras" que hay mucha literatura erótica de calidad, desde Las mil y una noches, El Satyricón, La lozana andaluza, Apollinaire, Pierre Louys, El amante de Lady Chatterly, Bataille, Lolita, El amante, etc. Me gusta también tu reflexión de que ni nosotros mismos nos atrevemos a decirnos todo lo que pensamos.
EliminarHe pensado que James Joyce trata, en este capítulo, mejor a la mujer (Molly) que a los hombres. Quiero decir que Molly sale mucho mejor parada que Poldy y los demás personajes masculinos que de forma más o menos esporádica salen en el texto, a la mayoría de los cuales sólo se refiere en el aspecto sexual, muchas veces personajes barriobajeros. De Molly escribe con cariño. ¿De dónde habrá sacado cuáles pueden ser exactamente los pensamientos de una mujer normal? ¿Quizás de su propia esposa? En ese caso, debían tener maravillosas conversaciones. O quizás no se entendían y su mujer le echaba en cara todo lo que sentía por su desafecto y él lo aprovechó para hacérselo pensar a Molly... O, simplemente, era un grandísimo escritor y por eso le salió tan redondo.
EliminarHe escrito el mensaje anterior desde la oficina y me ha quedado rondando por la cabeza así que cuando iba en el metro me ha entrado la idea de escribir como piensa Molly Bloom porque ha de ser una gozada no tener que pensar en sintaxis ni puntuación y me ha venido a la cabeza el pensamiento de que lo que más me ha gustado de ese capítulo es que describe TODOS absolutamente todos los pensamientos de Molly hay que tener en cuenta que supongo que nunca nadie expresa oralmente absolutamente todos sus pensamientos incluso delante de las personas más íntimas o de más confianza seguro que se quedan briznas de pensamientos e incluso pensamientos complejos que no nos atrevemos a expresar nunca en voz alta eso es lo que creo que hace tan especial ese monólogo interior es realmente interior porque como he dicho ella seguramente tampoco se atrevería debería decir atrevería eso es una pregunta que iría entre paréntesis pero como no pongo signos de puntuación os lo especifico quiero decir que si no expresamos todos nuestros pensamientos nunca es porque no nos atrevemos ahí iría otro signo de interrogación por qué no nos atrevemos qué curioso no se me ha cortado la inspiración voy a enviar el texto tal cual sin releerlo y os tengo que decir que al no poner signos de puntuación casi que tenía tendencia a no poner ni siquiera acentos hasta pronto y mucho ánimo
ResponderEliminar¡Genial, Pilar! Me ha encantado tu Monólogo del Metro.
EliminarAquí, Pilar, la que dice que no tiene nada que aportar a la tertulia, la que dice que no tienen imaginación... ¡Anda... que es pa darte!
EliminarPilar, ¡me quito el sombrero! Estupendo y lleno de sentido. ¿Qué no decimos porque no nos atrevemos? Muchas veces incluso me avergüenzo de lo que estoy pensando, imagínate ponerlo por escrito. Buen ejercicio, sí señora.
EliminarGracias a las tres.
EliminarBlanca, no empecemos...
Siento haberte escrito "que lo recomendaría a mi peor enemigo" Snif, snif... Era cuando aún no podía leer más de una página al día. Sí, lo recomiendo, para vacaciones, por ejemplo...
María, es realmente catártico escribir sin tener que pensar en perfecciones, por poco que nos cueste escribir bien. Podría ser una buena manera de escribir un diario, con un teclado, por supuesto. A mano, imposible: la mente más rápida y perdería autenticidad. Lo pensaré... Quizás mañana, como Escarlata.
Pues yo no he podido leerlo porque no me reincorporé al trabajo hasta el martes pasado, y resulta que en la biblioteca del centro no tienen el Ulises. Pero leyendo vuestras interesantes aportaciones (gracias, María; gracias, Pilar), me están dando ganas de leerlo.
ResponderEliminar¡Hola chicos! Aquí estoy. Un poco tarde,pero espero que a tiempo para iniciar el diálogo. Lo cierto es que el personaje de Molly me ha conquistado. Si os soy sincera, ha habido partes en las que no he logrado seguirla, que su torrente de pensamientos me abrumaba, pero no por ello, dejaba de leer (volvía atrás sin entender e intentaba hilar). Inevitablemente, han venido a mi cabeza dos personajes femeninos con los que me había ocurrido lo mismo: La Regenta y Madame Bovary. Todas ellas definidas por hombres, marcadas los hombres e descritas por ellos. Curiosamente, las tres atrapadas en un mundo marcado por lo sexual, lo que me hace pensar ¿pasa la libertad de la mujer por una libertad sexual? ¿Es real? Ahí lo dejo.
ResponderEliminarJesús, me ha encantado la propuesta. Difícil y excesivamente dura para mí, pero seductora. Mucho. Por cierto, he subrayado medio libro (al final tuve que leer en papel, es mi sino).
Pilar, tengo pendiente un intento de monólogo como el tuyo. Lo de no pensar en la puntuación, tiene que ser catártico.
En mi opinión, no tengo ninguna duda de que la libertad de la mujer pasa por la libertad sexual. Lo delicado es qué significa exactamente, porque debería ser sencillo pero como la mayor parte de esa libertad interacciona con la de otras personas hay que pensar también en ellas. Que la existencia de los anticonceptivos ha sido uno de los mayores avances sociales me parece obvio, así como el reconocimiento del derecho de la mujer al placer sexual (por cierto ya Tiresias decía que muy superior al del hombre, y a mí también me da esa impresión). Que eso signifique que la niña desde los 14 años debe tener relaciones sexuales y cuantas más mejor y con chicos y chicas y no importa que quede embarazada que puede abortar sin límite y... yo creo que eso no es libertad sexual, sino ignorancia y estupidez. Y los mayores sabemos que el sexo es una necesidad mayoritaria como ir al baño, comer y tomar café, pero que nos gusta más el amor, las caricias, el calor, la compañía, los besos y los abrazos, la ternura y que el otro lo pase bien. (¿No habrá quedado cursi, Molly?)
EliminarBien, creo que me toca. Cuando decidí aceptar el reto de Jesús y me dije a mí misma: "mí misma, lo lees ahora o nunca", salí corriendo a comprarlo y solo encontré la edición de Cátedra que, además de pesar mucho para leerlo en la cama, tiene una bonita letra de pata de mosca. Como una ya es presa de la presbicia, aquí se presentó otro pequeño inconveniente.Pero los mayores inconvenientes venían de bastante atrás. Mi presunta educación literaria viene de una época en la que "había que": "había que leer" obras rompedoras, por supuesto obras prohibidas (todavía coleaba el oprobioso Índice), había que ver cine de "Arte y ensayo", rechazar por principio cultura española, salvo honrosas excepciones, etcétera, y lo escribo completo para que se vea que era un etcétera muy largo. La biblia de lecturas había que empezarla por los autores del boom y alrededores: no podía faltar Miguel Ángel Asturias y había que saber recitar a César Vallejo; se podía hacer una incursión por el Cela de San Camilo 1936 y una concesión a Los gozos y las sombras de Torrente. Pascual Duarte se daba por supuesto y que no se te ocurriera ir a ver Sonrisas y lágrimas. El verdugo y Plácido abrían el camino al buen cine español. Y, en el colmo de la frivolidad, dignificada por el idioma imperialista, se podía ser de los Beatles o de los Rolling; ni qué decir tiene que los dioses eran estos últimos; los escarabajos eran pura burguesía disfrazada.
ResponderEliminarAsí las cosas, en la cúspide de la intelectualidad estaba Ulises. Y para llegar tan alto había que pasar antes por estaciones no menos necesarias: El guardián entre el centeno o Santuario se consideraban albergues de altura.
El moderno Odiseo en lucha con la mediocridad hostil de una capital triste era el resumen que los colegas más leídos transmitían para vendernos la moto, y le añadían de serie la ruptura con las reglas gramaticales: el lector tenía que completar la obra, el autor ya no era el diosecillo-creador que la dejaba terminada, como las morcillas de Julio Camba, preparada para su degustación. Más adelante sabríamos que Conrad era el padre de la idea de la participación del lector en lo leído, pero sin la pedantería setentera. Y no olvido el toque escabroso: la relación personal de Joice con Nora, su esposa, conocida a través de un volumen de cartas, era lo suficientemente escabrosa, escatológica y escandalosa, como para motivar un montón, entrando en contradicción, claro está, con aquello de que la obra se basta a sí misma, y bla, bla, bla
Con semejante equipaje, que no describo completo para no quedar peor todavía, los aprendices de lectores comprometidos nos acercábamos con temor reverencial a Ulises...y a aquella "pobre mujer", Molly.
(Continuará)
¿Y qué pasa si no es tu momento y el libro se te atraviesa? ¿Te vas a atrever a decir que no te gusta? El rosario de excusas para justificar el "aplazamiento" de la lectura tenía tantas cuentas como los innumerables mártires de Zaragoza y todas eran a cual más peregrina.
ResponderEliminarY, entre tanta excusa, una espina clavada: ¿no voy a poder? La respuesta es sí, I can. El primer mordisco, ese que te hace pecar con la manzana, ya está. Yo intuía que me iba a gustar Molly como sabía que me iba a gustar conducir, aunque nunca llegara a probar ninguna de las dos cosas. Me costó entrar, aunque tengo que confesar que haber leído en su momento otras obras que rompían con las convenciones de la gramática ayudó un poco. Fue más difícil aceptar que la voz de mujer que se desnudaba con total falta de pudor y de provocación había salido de la mente de un hombre ( y no me olvido de Ana Ozores, Emma Bovary o Ana Karenina). Y se me plantean dos preguntas: primera, ¿una mujer entra de igual manera en la mente de un hombre? a la que me respondo que, olvidándome de la ciencia y recurriendo a cualquier mito, somos dos mitades de un todo, luego, sí. Segunda: si acepto lo que acabo de escribir ¿en qué proporción nos apropiamos cada mitad de la otra? Pero ahora no voy a entrar en lo del lado femenino y similar. Como Escarlata, ya lo pensaré mañana.
Hoy puedo afirmar que disfruté de la lectura de la Penélope propuesta por Jesús, que la considero de las mías y que, gracias a ambos, Jesús y Molly, Molly y Jesús, me voy a comprar una buena lupa porque Ulises caerá en mis redes, por fin.
Me tocó sufrir parecidas imposturas e imposiciones a las que cuentas, aunque no vi Johnny cogió su fusil ni otra que filmaba entero un parto, y no resistí El año pasado en Marienbad, aunque qué nombre tan bonito el de ese balneario checo. Pero no hay que perderse lo bueno porque lo defiendan snobs (gracias por hacerme caso esta vez). Como dijimos el que la mayoría de grandes escritores fueran insoportables no tiene que alejarnos de su obra.
EliminarMe resulta muy difícil y controvertido el tema hombres y mujeres, siempre es fácil que alguien no entienda lo que quieres decir o se sienta insultado. Y en este blog soy el único. Antes lo he dicho porque lo creo así: tengo más en común con algunas mujeres que con la mayoría de los hombres. Es un problema de sensibilidad y de no seguir lo que se supone que ha de ser tu papel por hombre, mayor, moreno, español, profesor, físico, santanderino, miope, casado, con hijas, que conduce, que vivió en París (bueno esto sí es importante). Con quien me llevo en el insti son 2 ó 3 mujeres, la mayoría de alumnos que me preguntan son chicas, etc. Quiero decir que la distinción existe porque para la mayoría de los hombre y de las mujeres es más seguro seguir un camino muy hollado que intentar otro menos conocido. Enseguida tu mujer se puede mosquear si estás mucho con una amiga (y ahora, ¿por qué no con un amigo?; ¿por qué la intimidad en vestuarios masculinos o femeninos si acaso a alguien le gustan los de su sexo? ¿O lo ocultamos?) La mayoría prefiere seguir los cánones que la sociedad impone, mejor bautizarse y casarse por la Iglesia, o dar clases de Religión, pero ¡si no crees en ello! Ya pero llama menos la atención, es lo que hacen todos. Uy, perdón.
A mí me encanta leer que un hombre se considera sensible. ¡Son tan pocos los que lo reconocen! Incluso los que se atreven a sentirse sensibles. Qué pena...
EliminarHan hecho y hacen mucho daño los estereotipos de toda índole, en hombres y mujeres. Atreverse a ser diferente, a no seguir la corriente, pero aceptando al que es lo contrario porque así lo ha decidido... Eso es la verdadera libertad individual.
Se me olvidó incluir una pregunta, tal y como sugería Vanesa para animar la conversación. ¿Os habéis sentido identificadas con Molly?¿En qué, si no es mucha indiscreción?
ResponderEliminarSí, ya lo dije hace mucho. Me he sentido identificadA con Molly. Molly Bloom soy yo. Bloom significa floración, me gustan las flores, ahora ya salieron prímulas y mimosas, empiezan los primeros árboles ciruelos-cerezos, mirobalán, almendros, veronica persica, vinca pervinca, pimpinela escarlata. Me identifico sobre todo en los deseos y errores de la juventud y en ver cómo corre el tiempo (y Molly todavía no lo sabe bien, tiene 33, creo) y no se cumplen los deseos, o lo que es peor, algunos se cumplen, pero sí se repiten los errores, y en la necesidad de ser querido, ella por Poldy o por Boylan, por quien la haga sentir que no está sola.
EliminarSeguro que sí que encontraría frases con las que me siento identificada. Cuando tenga el libro a mano, las buscaré.
EliminarComo anécdota os cuento que no hay prisa por devolverlo a la biblioteca del colegio... La bibliotecaria ya me dijo que dudaba que alguien lo pidiera...
He estado releyendo el libro, a voleo, y no he encontrado frases concretas. En lo que más se parece a mí, quizás, es en lo que hemos comentado varias veces de ella: en que es una mujer normal, nada "literaria" como las protagonistas de la mayoría de novelas, que siempre suelen destacar en algo y hasta cuando aparecen en una escena en la que lavan platos parecen distintas, ya que parece que ni se mojen las manos. En fin, no sé si me entendéis.
EliminarLo siento, Blanca. No puedo darte detalles más concretos porque serían demasiado íntimos y no me atrevo, jejeje. Quizás los escriba en mi diario en estilo Molly Bloom. Espero que los demás sí puedan aportar algo.
Yo tengo otra pregunta: ¿pensáis que Poldy es un hombre razonablemente culto? Molly cita en varias ocasiones que le ha comprado o dado libros para leer, lo cual me lleva a esa conclusión. ¿Qué opináis?
No recuerdo yo a Poldy particularmente culto, Pilar, aunque sí canta arias de Mozart, creo recordar, y lee, pero no le veo particularmente culto. Es clase media, irlandés (judío) de 40 años. Eso ya es cultura de fondo.
EliminarAdemás de la página exhaustiva del otro día, la wiki da un resumen correcto:
http://es.wikipedia.org/wiki/Leopold_Bloom
"El retrato del artista adolescente" es una novela más clásica y muy recomendable (la tradujo Dámaso Alonso) y los cuentos de "Dublineses" son extraordinarios, sobre todo el último, "Los muertos", una obra maestra en mi opinión.
Eso de identificarse con el protagonista tenía un nombre que, por supuesto, he olvidado. Pero nunca olvido identificarme, tengo una tendencia casi enfermiza en verme en los personajes como en un espejo, me da igual que sean hombres o mujeres. Si no entendí mal el monólogo, repito con Jesús lo de los deseos y errores y la necesidad de sentirse amado y el amor como ¿antídoto? contra la soledad y, añado, quizá contra la idea de la muerte, y el deseo de plenitud en el sexo y en el amor. Y la libertad. O igual esto no está en el monólogo y le estoy echando imaginación. Llamadme al orden, plis.
ResponderEliminarY, en otro orden de cosas, esa Lectura con mayúsculas de Emma Bovary. Cuando llevo a clase dos fragmentos de Bovary y la Regenta para comparar sus lecturas y ver cómo influyeron a las protagonistas, las alumnas (hasta este curso solo había tenido chicas) se asombran de lo subversivo que fue y sigue siendo leer.