miércoles, 11 de diciembre de 2013

EN COMPAÑÍA DE ULISES

"Los libros son los mejores amigos", "un libro es un tesoro", "un libro es un amigo que no te abandona", "hay un libro para ti, seguro", y muchas otras frasecillas para hacer seguidores flotan en el ambiente sobre todo cuando se trata de convencer a alguien de que lea. Parecería que los adictos a la lectura no tuviéramos necesidad de ningún mantra de estos para empujarnos a leer. Y sin embargo...
¿No estáis de acuerdo en que hay un momento para cada lectura? ¿En que un libro puede no simpatizar mucho contigo, o tú con él, y, pasado un tiempo, descubrís "el comienzo de una hermosa amistad"? ¿Nunca habéis aplicado aquello de que será muy bueno, pero que va a ser que no? Y lo de terminar todo lo que se empieza, como la comida del plato, por no hablar de segundas y terceras oportunidades.
Yo creo que a los libros, como a las personas, hay que dejarles siempre una puerta abierta y un plato en la mesa, porque luego, con la conversación, puede llegar el entendimiento. Me pasó con El corazón de las tinieblas; cuantas veces lo intenté, se me caía de las manos, se me hacía muy duro, pero la tertulia de María me dio el empujón que necesitaba (es verdad que tuvo la inestimable ayuda del paso del tiempo) 
Y al tiempo confiaba yo mi encuentro definitivo con Ulises. Lo intenté dos veces, cuando había que leerlo porque era "lo que tocaba" en la recta observancia de los preceptos universitarios, que incluían que el fútbol, Concha Piquer, los boleros y el cine comercial eran el opio del pueblo. Confieso que preferí Los Panchos a Leopold Bloom. Y cuando Magüi Mira, eximia actriz y directora montó el monólogo de Molly Bloom, yo andaba por allí, pero no encontré momento para sacar una entrada. En fin, que excusas me sobraron siempre, como podéis ver.
Pero, por fin, estamos juntos. Ulises llegó hoy a mi casa. De momento nos miramos de hito en hito, con respeto, marcando territorio. Y poco a poco, aunque él no lo sabe todavía, vendrá a mi territorio. Como dicen en el "paraíso":
"Al platu vendrás, arbeyu, si nun ye de joven, será de vieyu" (Refrán asturiano para explicar que por muy escurridizo que se sea, se acaba siendo atrapado. El arbeyu es el guisante, comestible fresco, recién salido de su vaina, o seco, como exquisita legumbre)
¿Cómo? ¿Que me enrollo mucho para intentar justificarme por no haber leído este librillo de nada? Y el rato de guasa que estáis pasando ¿eh?
P.S. Mañana contaré en clase que me he comprado un libro de 908 páginas y 2185 líneas. Je, je.

3 comentarios:

  1. Genial, Severina. Ya nos irás contando cómo va tu estrategia de "ataque".
    ¡Y nárranoslo de manera tan amena, por favor! He disfrutado un montón.

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    1. Gracias, María. Quedas nombrada presidenta de mi club de fans.

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  2. Me siento muy identificada. Además, yo entendiendo los libros de manera diferente dependiendo de cuándo los lea. Parece que buscamos un consuelo a nuestras necesidades del momento en la literatura y encontramos siempre algún pequeño detalle que hacen al libro especial en ese momento y que puede carecer de sentido o pasar desapercibido en otro posterior/anterior. Igual este tercer intento encuentras tu respuesta en el libro, aunque no te des cuenta, y te enamoras un poquito de él (encima, ya que tenéis una historia, lo hace más divertido).

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