sábado, 26 de octubre de 2013

Un poco de marcha

Soy el menos indicado para decirlo, pero por darle vida (al blog) podrías ir comentando cómo va vuestra lectura, aunque no desveléis grandes secretos de la trama o de la historia, pero si os gusta cómo empieza, si os está interesando el tema y los personajes y el estilo y todo eso que el propio Vargas explica de maravilla en "La orgía perpetua".

17 comentarios:

  1. Entro al trapo: estoy en el capítulo XVI y ya puedo decir que me gusta. Tuve que llegar al V más o menos para ir entrándole y ya en el X leía seguido. Hubo alguna pedantería que no me gustó, pero yo a mi Marito le perdono todo lo que tenga que ver con la literatura. Y hasta aquí puedo decir. ¡Ah! dije gusta, no entusiasma, de momento.

    ResponderEliminar
  2. Pues yo, aunque empecé relativamente pronto, voy por el IX. También es verdad que la semana pasada estuve entretenida con una novela para adolescentes. Hace dos o tres capítulos que me empezó a interesar un poco. Pero no acabo de conectar con las historias ni con los personajes, o, más bien, ellos no conectan conmigo.
    ¿Qué pedanterías, Seve?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En un momento, haciendo referencia a alguna historia que se cuenta, alude a los famosos cráteres que él usa cuando hace crítica y, a mi modo de ver, no era necesario. Es una contradicción mía: le exijo mucho, pero luego hago como con mis alumnos, soy una madraza, se lo perdono todo...

      Eliminar
    2. Yo voy a empezar el IX. Me costó mucho empezar, lo reconozco, y los primeros capítulos los leí con un poco de escepticismo. Pero la narración ya me ha conquistado, a pesar de los localismos que me perturban el ritmo. Me gusta cómo ha aprendido de su adorado Flaubert (ya que mencionas, Jesús, "La orgía perpetua" donde analiza desde la devoción la obra "Madame Bovary") a modificar constantemente el punto de vista para que parezca que ha "desaparecido" el narrador convencional. Son los personajes los que nos van mostrando la realidad que viven, desde su palabra o desde su pensamiento. Y cómo juega con el tiempo (eso también es de Flaubert ¿eh ,Varguitas?)
      También me está resultando simpática la presencia de personajes de otras obras suyas, con sus correspondientes guiños a los lectores, Lituma, Rigoberto, Lucrecia, Fonchito, Belisaria... aunque no dificulta la comprensión no conocerlos, más bien puede sugerir la lectura de esas obras al acabar esta.
      En definitiva, estoy disfrutando bastante. No puedo negar que Vargas Llosa es un gran narrador y creador de personajes, a pesar de que no comparta otros aspectos suyos, ideológicos y políticos fundamentalmente. ¡La perfección no existe! Je je

      Eliminar
    3. María siempre abriéndome los ojos. Gracias :-)

      Eliminar
  3. Yo ya lo he terminado. Como dije, ha sido mi primer libro de Vargas Llosa. Me ha gustado, pero no me ha emocionado. Desde luego es un gran escritor, está muy bien escrito y me ha encantado la manera en que usa el vocabulario sudamericano, me parecía que estaba escuchando a alguien hablar con ese deje. Me ha gustado más el último tercio.
    Como digo, no me ha emocionado. Si fuera otro escritor, no me darían ganas de leer otro libro del autor. Siendo Vargas Llosa, seguro que lo haré. Me han recomendado vivamente "La fiesta del chivo".

    ResponderEliminar
  4. "La fiesta del chivo" es una gran novela, a mí me gustó mucho, pero lo primero que leí de Varguitas fue "La tía Julia y el escribidor", allá por los años...ni se sabe, y me encantó. Como tenía un recuerdo tan bueno de ella volví a leerla cuando la reeditaron, después del Nobel, y me siguió gustando. ¿Alguien se anima?

    ResponderEliminar
  5. Mi queridísima Severina, no me puedes lanzar estos desafíos tan gratuitamente. Sufro profundamente por la falta de tiempo y tú continúas poniéndome los dientes largos. ¡Pero si todavía tengo en stand by "Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea"! ¡Qué malvada!

    ResponderEliminar
  6. En cuanto al libro que nos atañe, a mí los personajes sí que me han seducido. Ha conseguido despertar en mí esa curiosidad tan humana de querer saber más e incluso me han sorprendido. A ver qué tal sigue...

    ResponderEliminar
  7. Para mi gusto, Vargas Llosa es un extraordinario crítico literario, no sólo con Flaubert, también sus notas a libros de "La verdad de las mentiras", y un narrador de muy alto nivel en sus primeros libros, los más complejos y ─siempre en mi opinión, discutible, claro─ profundos: "Conversación en la catedral", "La casa verde", "La ciudad y los perros". "La tía Julia" es, como decimos del arte menor, y a veces es lo que más apreciamos sentimentalmente, "deliciosa".

    Pero me gustaría plantear, lo dejaré caer a ver, la cada vez más infrecuente relación con lo complejo, profundo, difícil, exigente... en el arte, también en la novela. ¿Por qué, ni siquiera nosotros, happy few, nos atrevemos con ─elegimos leer─ lo que nos supone una dificultad y una exigencia (a cambio, claro, de una recompensa) y preferimos que sólo nos "interese", nos "haga pasar el rato", etc.? ¿Queremos que los jóvenes lean? Perdón por meter el dedo en el ojo. Y no quiero molestar a nadie (ya me ha pasado), sino María me defenderá."De te fabula narratur". Tantas comillas me agobian, ¿no se puede poner cursiva?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Jesús, por animar el cotarro. Que María te defienda no tiene mucho mérito, defiende a todo el mundo porque es "rebuena", jeje... Pero, en tu caso, seguro que con razón ;-)
      Me gusta leer literatura compleja, pero me cuesta porque siempre entraña más esfuerzo. Supongo que por la carrera y por la profesión he tenido que leer libros de este tipo, y he tenido que renunciar a otros más entretenidos, incluso dentro de la propia literatura de calidad.
      Además, con la edad y el deterioro de mi salud, a veces, me cuesta concentrarme en determinados tipo de lecturas.
      Por otro lado, pienso que el que una lectura no suponga una dificultad o una exigencia no le resta valor. ¿Es malo que una lectura entretenga, interese, emocione? ¿Que sus personajes se metan en tu vida? ¿Que tú te sientas parte de la de ellos? ¿Que los eches de menos cuando terminas el libro?
      Yo aspiro a transmitirles a mis alumnos y a mis hijos el gusto por la lectura como entretenimiento, como parte del ocio.
      Por supuesto, que también quiero que aprendan, que discurran, que reflexionen, que se sorprendan... pero, sobre todo que disfruten.
      Sin el propósito del entretenimiento, es difícil que profundicen.

      Eliminar
  8. Hola, soy nueva en estos lares y, en consecuencia, quizás no sé leer entre vuestras líneas. Me lleváis una gran ventaja, os entendéis con pocas palabras... Qué suerte. Pero ahí voy.

    J SP creo que es Jesús ¿no? Yo soy de las que leen para "pasar el rato", que ya es mucho, creo yo. No conozco una mejor manera de hacerlo que leyendo... desde que era muuuuuuuy jovencita. Pero eso no quiere decir que me guste sólo literatura "ligera", aunque reconozco que me inclino al 99% hacia la narrativa. ¿Recompensa? Siempre, unas veces más y otras menos.

    Soy de las que opinan que de cualquier libro se aprende algo, aunque sólo sea darse cuenta de que es malo. Pero cuando un libro emociona... no lo sé explicar. Por cierto ¿a qué me refiero con emocionar? Hace años que no lloro leyendo un libro (¡cuánto lo echo en falta! Me encantaba). Pero, por lo que sea, hay libros que me emocionan porque me aportan algo nuevo. No me ha pasado con el libro que nos ocupa, aunque ya he dicho que me ha gustado y que lo he encontrado muy bien escrito (no puedo compararlo con otros del mismo autor).

    Mi último libro emocionante, que me dejó con las piernas flojas, cosquilleo en la barriga y una sonrisa perenne en los labios durante días: La sonrisa etrusca.

    ResponderEliminar
  9. Aisss Blanca, justo lo que me había dejado por escribir. Para que los jóvenes lean, primero les ha de entretener... Seguro que los hay que, de serie, les encanta leer desde muy jóvenes libros muy sesudos... Pero la inmensa mayoría no está por esa labor y creo que es normal. Por lo tanto, cualquier literatura es buena. Ya irán conformando sus gustos y necesidades.

    ResponderEliminar
  10. No lo tengo aquí. En cuanto pueda os copiaré un párrafo del libro que estoy leyendo "La ridícula idea de no volver a verte" de Rosa Montero. Me gusta mucho. El citado párrafo me llegó al alma, la mejor descripción que he leído de lo que es una pérdida.

    ResponderEliminar
  11. ¡Terminé! Y doy la razón a mi santo: el final es raro. No diré nada más. O sí. Me gustó, me entretuvo, no me entusiasmó. Resumen: se presta a polemizar.
    Pones el dedo en una llaga muy atractiva, Jesús, la de la autoexigencia y la complejidad, pero estoy con Blanca en que una de las primeras finalidades del arte, sino la primera, es satisfacer el placer del entretenimiento según el apetito de cada persona... o del momento, que no se puede ser sublime sin interrupción (no es mío, lo dijo alguien). Y el paladar del arte se educa, como el de la comida, qué duda cabe, pero mezclar está bien en ambas actividades ¿no os parece?

    ResponderEliminar
  12. Buenas...Evidentemente es imposible no recoger este guante. Jesús es un provocador y, ante su cerilla, habéis puesto vuestras antorchas casi incandescentes ¡Buena manera de darle vida, y calor, al blog!
    Quizá sería necesario precisar concretamente el tema que estamos tratando porque son varios los que habéis puesto sobre la mesa ¿Rechazo generalizado, y anticipado, a imbuirse en obras literarias más complejas? ¿Objetivos de la lectura? ¿Enseñanza de la literatura a nuestros jóvenes?... ¿De “qué” literatura hablamos? ¿Todo es literatura?
    Por supuesto que el entretenimiento parece ser uno de los primeros acercamientos a la lectura. Sin embargo, a veces, encontramos obras que nos ofrecen todo un universo insinuado en una “sencilla” historia de amor, personajes que nos transforman porque nos hacen ver la realidad desde otro punto de vista, expresiones que tiñen de nuevas texturas las definiciones objetivas del diccionario. Y nuestro simple entretenimiento se convierte en goce, pero un goce más amplio, porque incluye a los demás, a nuestra manera de percibirlos y relacionarnos con ellos.
    Cuando hemos probado esa sensación, placer estético lo llaman los estudiosos, nos resulta difícil contentarnos con menos. Leemos otras cosas, sí, pero nos damos cuenta que no es lo mismo.
    ¿Por qué, entonces, nos detenemos ante obras que nos ofrecen ese placer aunque nos exigen un precio: nuestra atención plena? Yo creo que es una consecuencia de la sociedad en que vivimos, demasiado rápida para captar los detalles, plagada de estímulos ruidosos que dificultan la concentración silenciosa, tendente a la “comida rápida” que garantiza nuevo consumo en vez de relectura.
    Por eso, comparto con Jesús la idea de que no debemos renunciar a la literatura compleja de antemano, ni permitir que se equipare “complejidad” a “dificultad y aburrimiento”. Salvo excepciones, la complejidad implica profundidad, riqueza, plurisignificación…más placer, en definitiva. Obviamente es un proceso que implica práctica y esa práctica sirve, o puede servir, de modelo a nuestros hijos, alumnos. “Lo que tú haces, ellos lo hacen” como bien sabemos.
    Eso no quita que leamos otras obras sólo como entretenimiento, sin tener que justificarnos por ello. Son perfectamente compatibles. Y es absolutamente respetable su elección. Pero cada cosa en su sitio: el sucedáneo y el chocolate puro.
    Perdonar por la extensión. Procuraré ser más breve en el futuro.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me doy cuenta ahora de que he cometido un error ortográfico. Lo siento.
      "PERDONAD por la extensión"

      Eliminar