Y el día treinta era la nueva fecha para terminar con Saramago. Pues ya solo me quedan ciento setenta páginas, así que ya veis que me voy acercando. Esta tarde, mientras leía, me iba acordando de Los ejercicios de estilo de Raymond Queneau ¿Por qué? porque muchas páginas me parecen un puro ejercicio de escritura, llenas de reiteraciones y con cierta ironía; la trama sigue sin engancharme, pero la lectura se me hizo menos pesada, así que espero que siga así para poder terminarlo el domingo y comentarlo desde el claustro, como habíamos dicho en algún comentario.
Entre medias he leído otras cosas, en otro rato os las cuento.

