Hola
a todos:
En vista de que me ha “tocado”
decidir el siguiente libro, me he pasado el fin de semana (tranquilos, también
he disfrutado del sol, la familia y los amigos) seleccionando candidatos. Podía
haber “aprovechado” las candidatas que habíais planteado Severina y Vanesa:
Romain Gary y Zadie Smith, pero os las dejo para cuando os corresponda elegir
(¡Buena que es una!)
He intentado tener en cuenta
vuestros gustos e intereses a la vista de nuestras conversaciones sobre los
libros anteriores, y que a algunos os conozco un poquito (je je) Y como sé que
sois tan curiosos como yo, he decidido compartir el proceso selectivo, por si
hay alguna otra obra que os tienta más que la elegida.
Primero pensé en García Márquez (cotilleo: Lorenzo
Silva, quien ha estado el pasado jueves en nuestro instituto me comentó, hablando
de literatura hispanoamericana, que tenía dos necrológicas ya escritas, una de
hace años y otra de la semana pasada ¡Viva la previsión!)
Pero no había pensado en sus obras
más conocidas, sino en la que a mí me sedujo hace muchos años y a la que tengo
un cariño especial, Ojos de perro azul. Es un cuento que da nombre a una
antología. Y de un hispanoamericano a otro que celebra el cincuenta aniversario
de su obra más conocida, de un cuento a otro (¡Qué difícil elegir uno solo!), Lejana,
de Julio Cortázar.
Después consideré una obra de Henning Mankell, también enfermo lamentablemente,
pero no policiaca, que sé que a algunos no os gustan, Zapatos italianos,
tierna, bien escrita y con un mensaje esperanzador.
De Noruega me fui a Holanda, a una
obra con un narrador muy peculiar y un tema digno de una tertulia, Herman Koch
y La cena. Pero me pareció que, dado su éxito de crítica y público,
quizá alguno ya la habría podido leer.
Otras dos obras me hicieron dudar
durante un buen rato. La música del azar, de Paul Auster, con su
universo americano-kafkiano y Ávidas pretensiones, de Fernando Aramburu,
con un estilo muy cuidado, propio del Aramburu de Los peces de la amargura,
y un humor chisporroteante. Sin embargo me preocupó que pudieran ser un poco
largas, sobre todo la segunda.
Finalmente he elegido a otro de mis
autores favoritos, al que llevo leyendo desde la adolescencia, y que no
conseguí que compartiéramos en la tertulia del instituto. José Saramago, Las
intermitencias de la muerte. No es
largo y aunque tiene la dificultad de su estilo (pero ya estamos acostumbrados
a que nos falten “algunos” signos de puntuación, ¿verdad?) creo que puede
atraeros tanto por su forma como por su fondo. Espero que sus personajes y sus
reflexiones os envuelvan y os acompañen
como hicieron conmigo. Además, la Semana
Santa es un buen momento para leerlo (je je)
¿Cuánto tiempo necesitáis para
leerlo? ¿Un mes? ¿A partir del 11 de mayo o antes?
Espero
vuestras respuestas.